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Este blog es Team Suiza!!!!

miércoles, 7 de julio de 2010

Guardianes -Monty Cap 4



CAPÍTULO 4

William no recordaba la última vez que se había sentido de ese modo. Y podía deberse a que jamás había experimentando esa sensación de pérdida personal en todos los siglos que llevaba caminando por la eternidad. Los padres que le habían regalado aquella vida sin sol, seguían con vida en el sur de Oregón. Al no pertenecer a la clase Opyer de su raza no tenía hermanos por los cuales haber lamentado una pérdida. Pues sólo la clase alta de su raza tenía permitido despertar en este lado a más de un humano como hijo. Él podría haberse procurado un hermano, pues tenía derecho a elegir despertar a alguien con ese fin, pero nunca encontró motivo alguno para ello, al igual que tampoco lo tuvieron sus padres. Al ser un soldado, nunca tuvo una esposa. Los soldados o guardianes no podían casarse o lo que se entendía como esto entre los de su especie.

Cuando dos vampiros se casaban la eternidad de sus vidas quedaba fusionada. Si uno moría bajo cualquier circunstancia su consorte caía muerto al mismo tiempo allí donde se hallara. Claramente el divorcio no existía en el mundo de la noche sin fin. Como tampoco los fracasos matrimoniales. O no al menos entre la clase popular de la raza. Sí era cierto que en la clase Opyer se habían dado casos donde el consorte no moría al fallecer su pareja. Y era entonces cuando se descubría que había sido una unión por conveniencia, donde el amor jamás había existido. Teniendo en cuenta esto, era bastante lógico que aquellos que se alistaban para mantener el orden y salvaguardar a su raza carecieran del derecho a emparejarse de ese modo. Un soldado era un bien muy valioso y su existencia no se podía ver ligada a la supervivencia de otro. Y al mismo tiempo no era justo que un vampiro que había decidido vivir una apacible eternidad se viera sometido desde su tranquila posición a los riesgos continuos que corrían los militares con el fin de conservar esa misma paz.

Por todo esto no era de extrañar el estado de profundo pesar en el que se estaba hundiendo William. La muerte de los Legrende no era un simple fracaso en su carrera como capitán. También era su primer fracaso. Y también era una pérdida personal brutal. La primera que le golpeaba en siglos. Gregori y Selina Legrende no eran sólo su trabajo. En cierta manera eran el núcleo y centro de su existencia. En los dieciocho años pasados asignado a su cuidado, desde que estos adoptaran a Cassidy, se habían convertido en su familia más cercana. Unos hermanos a los cuales ofrecer su ayuda y sus servicios. Se habían portado con él así desde el principio, teniendo en cuenta siempre sus consejos y opiniones. Como un hermano mayor que los guiaba en su andadura como padres. No era parte del servicio, era un pilar querido y solicitado siempre con maneras respetuosas y afables, a quien acudían en busca de consejo. Le habían hecho sentirse útil de una manera mucho más honorable que matando Vampirs como general del ejército.

Ahora esos días dulces habían acabado. Tenía una huérfana humana, por el futuro de la cual tendría que moverse entre la estirada cúpula Opyer para que le ofrecieran el asilo del cual era merecedora. Y frente a él dos de sus hombres esperaban oír de sus labios el relato de su fracaso. Para empeorar esto, no eran cualquiera. Hardy, con su carácter despierto, inquieto e intrépido, era el que menos le preocupaba. Aquel guardián, tras el duelo que todos sin duda padecerían, se repondría. Era imposible desmoralizar a aquel muchacho de más de quinientos años. Pero sería igualmente un duro golpe para él. Hardy había encontrado en aquel destino de guardián una base para su vida. Algo en lo que centrarse y calmarse. Sin aquel puesto, entre las filas de los soldados, Hardy… “¡Dios! ¿Cómo narices se las había apañado Hardy para sobrevivir tanto tiempo en el ejercito?” William era incapaz de entender el modo en que el loco californiano no había logrado que le mataran en combate o cómo había conseguido librase de un expediente disciplinario que permitiera a sus superiores dejar que se tostara al sol. Los Legrende le habían proveído de un hogar y una familia por la que mantener su trasero lejos de las trastadas mortales en las que le gustaba tanto jugarse la vida a modo de pasatiempo. Al tiempo que una libertad, de vestuario, horarios y quehaceres, la cual ningún ejército le permitiría. Había podido salir a practicar deportes de riesgo como válvula de escape para su temeraria personalidad siempre que quería, llevar la ropa que quisiera y…

Si Hardy tuviese que volver a su antigua vida sería un problema. Sin duda. Y como buen capitán que Will era se preocupaba por el futuro de sus hombres. Pero había uno del cual no sólo le preocupaba su futuro. Ese era Gabriel. Y no, no era el futuro de Gabriel lo que le preocupaba. Era su presente y su mente lo que le hacía permanecer callado mientras él y Hardy esperaban por sus palabras. Lo que más temía era que su subordinado volviera a quedar perdido y enterrado en aquel pozo oscuro de rabia y venganza. Temía que volver a perder al aniñado, generoso, sin maldad alguna, testarudo, de sinceridad aplastante por necesidad, bromista, noble y sentido Gabriel. El Briel de Cassidy. Por el aspecto de la sala, el capitán ya sabía que su hombre había sucumbido a su propio monstruo interior. Ni aún sabiéndose solo con Cassidy y su tatuaje doliéndole horrores. En ese momento con ellos tres más para encargarse de la protección de la chica ningún deber le impedía dejarse llevar.

-No sé por dónde empezar -masculló, hundiendo la mano en su alborotado pelo castaño.

Frente a él, sentados en el suelo, Gabriel y Hardy esperaban nerviosos. Al voltearse lo que vio le hizo saber que no podría esperar el respaldo de Alexander para dar ese informe. El flequillo negro como la noche le ocultaba los ojos del chico, que estaba inclinado mirando sin descanso a Cassidy dormir. Si para Will el asunto era personal no digamos ya para Alexander.

Alexander había vivido prácticamente como un Legrende más y no como un guardián, debido a su tarea a desempeñar dentro del grupo. Y aunque esto pudiera parecer una ventaja, no era tal. Aún menos ahora. El muchacho de cuerpo estilizado, fuerte y fibroso no sólo era un soldado Obour. Era un secreto para el resto, pero no para Will. Alexander también era un Opyer. Había renunciado a su privilegiada posición social y se había alistado en las fuerzas por la ley y orden, tras que otro Opyer contratara a un grupo de sicarios Vampirs que terminaron con toda su familia: sus dos padres y su hermana. Para Alexander la pesadilla se repetía doscientos años después. Había llegado a querer a los Legrende y Cassidy tanto o más que a su familia originaria. ¿El motivo? Con ellos incluso había podido revivir un especie de infancia y una adolescencia.

-Bien -concluyó William, sabiendo que estaba solo en aquello-. Alex y yo estábamos con los señores Legrende en el salón, cuando…

El relato comenzaba con Alex y Gregori charlando sobre arte gótico en la mesa de enfrente a la ventana del salón. William junto con Selena debatía sobre los detalles de la vuelta al mundo que harían con Cassidy. Se planteaban si era correcto que todos los guardianes abandonaran el hogar familiar y en tal caso la necesidad de pedir al ejército un par de soldados que les cubrieran hasta la vuelta. La escapada duraría todo el verano, hasta que Cassidy tuviera que regresar e ingresar en la escuela Opyer que le inculcaría las costumbres y demás detalles de la vida vampira en su posición social.

Con Gabriel y la chica fuera y Hardy lejos descargando adrenalina sobre las olas, todo estaba tranquilo. Pero un estruendo de cristales rompió esa paz. La ventana junto a la mesa de té había sido atravesada por dos Vampirs que al mismo tiempo saltaron sobre Alex y Gregori Legrende. Ambos opusieron resistencia y presentaron batalla. William estaba en pie manteniendo tras de él a la señora Legrende mientras rápidamente salía de su asombro y trataba de reaccionar. Sin tiempo para decidir una estrategia. Un tercer y cuarto sicario volaron penetrando en la casa por la ventana más cercana a la enorme chimenea, cargando con dos gigantescas antorchas.

-¡¡Sácala de aquí!! -gritó Alex.

-¡Gregori, tenemos que marcharnos! -vocifero Will en respuesta para que el señor Legrende tratara de zafarse de su atacante.

-Estoy bien, hijo -gruñó éste, forcejeando en el suelo con el Vampir totalmente vestido de negro y con la cara cubierta con un pasamontañas, como el resto-. Sólo dame unos minutos. Y os alcanzo.

Parecía que el señor Legrende se lo estaba pasando en grande, recordó con tristeza William. Era como si por fin pudiera hacer algo que por su categoría aristocrática se hubiera estado conteniendo de hacer por siglos. Al fin gozaba de la aventura que tantos años de estirada opulencia le había sido negada. Y Alex tampoco aparentaba estar mal del todo. Era como verle salir a cazar con su padre, o como si ambos estuvieran disfrutando de un partido de fútbol. En los segundos que Will estuvo allí parado, les vio hacerse muecas de divertimento y complicidad. Cualquiera diría que se encontraban en medio de una actividad programada en una escapada de fin de semana sólo para hombres. O en una carrera de sacos de padres e hijos en el picnic de la empresa. Pero el olor a tela quemada enturbió todo aquello. William, creyendo que Alex y Gregori tenían todo controlado, se apremió a sacar a Selina de escena antes de que le diera un colapso. A ella sí que no le resultaba nada excitante o divertida aquella situación.

-¿Y mi hija? -preguntó ella alarmada, resistiéndose a ser arrastrada por Will hacia la bodega.

-Tranquila. Está con Gabriel. -Will notó una molesta sequedad en la garganta. Extrañado, miró a su alrededor. Todo el salón estaba prácticamente en llamas y éstas ya estaban consumiendo velozmente las cortinas de las ventanas que daban al jardín trasero-. Las llamas le habrán alertado. Estoy seguro de que él la estará llevando ahora mismo al refugio.

Sin aceptar más objeciones de parte de Selina, emprendió el camino hasta el sótano. Por el trayecto pudo comprobar por el humo que descendía por la majestuosa escalera, que más intrusos habían entrado por las plantas superiores y también las habían incendiado. Ya estaban junto a la pared de la bodega que ocultaba la puerta al pasadizo secreto, cuando la señora Legrende profirió un alarido que congeló el alma de William. La mujer cayó al suelo de rodillas con las manos alrededor del cuello. Will corrió en su auxilio pensando que estaría sufriendo algún tipo de ataque de ansiedad.

-Dile a mi niña -gorjeó como si tuviera la garganta llena de sangre-, que aunque fui dura siempre la quise.

William se puso tras ella y la recostó sobre sus piernas. Miró confundido los vidriosos ojos verde esmeralda. Palpó con mucho respeto su cuerpo por encima del vestido negro de satén de su señora en busca de alguna herida que hubiera pasado por alto. Pero no encontró nada. Ni un rasguño. Le volvió a mirar el rostro sabiendo esta vez qué era lo que estaba pasando. Tenía los finos labios retorcidos en una mueca de dolor, pero aun así fue capaz de gesticular una sonrisa al más puro estilo estrella de cine.

-Todos vosotros, cada uno, habéis sido un regalo. Y tú, capitán, el mejor y más valioso. Cuida de mi niña y recuérdale -un estertor quebró la frase-, todos los días que sus padres la quisieron más que a nada en el mundo.

Apretando las temblorosas manos de Selina entre las suyas, Will se las llevó a los labios y las besó con decoro.

-Mi señora, yo le prometo que no habrá una noche en la eternidad de Cassidy en la que no le recuerde su amor por ella.

-Lo sé, guardián, lo sé.

Esas fueron las últimas palabras de Selina, y con el recuerdo de ellas, Will dio por terminado su relato de lo acontecido. En el búnker nadie tenía la necesidad de preguntar qué mal se había llevado a la señora Legrende. El amor entre Gregori y Selina había sido sincero, a pesar de las habladurías que circulaban sobre que ella sólo lo había aceptado por su título. Rumores basados en que ella no era una Opyer y en que las personalidades de ambos eran dispares totalmente. Ella había amado a Gregori tanto como él a ella, y ahora todo el mundo lo sabría. Las injurias sobre el supuesto falso afecto de Selina por su marido acabarían y de eso estaba dispuesto a encargarse el propio Will.

-Mi padre -comenzó a decir en voz baja Alexander, como si realmente sólo estuviera hablando para sí mismo-, luchó como lo que era, un Legrende. Hasta las últimas consecuencias. -Hablaba en trance sin apartar la mirada de Cassidy. Will se había girado para verle y sus compañeros se habían puesto en pie-. Aquel bastardo sin honor le arrojó al rostro un cojín ardiendo y después le rebanó el cuello.

Del modo en que las palabras salían sin matiz alguno de la boca de Alex, William no sabía si estaba rememorando lo pasado o reviendo la muerte de su primer padre nocturno. Todos guardaron silencio y él continuó hablando del mismo modo.

-Pero yo me encargué de él y de su compañero. Cuando entré en el vestíbulo… ya era tarde… era tarde… la habitación de mi hermana había sido devorada por las llamas… Ella… -Alex levantó la cara por primera vez desde que había clavado los ojos en Cassidy. Estaban rojos y escocidos por la multitud de lágrimas diamantinas que habían brotado de ellos-. No pude salvarla.

Will rodeó la cama y obligó a Alex a mirarle tomando su rostro con ambas manos. Alexander miraba a su capitán suplicante, William pudo ver que se hallaba inmerso en el pasado, confundiéndolo con la realidad presente.

-Alexander. Alex, mírame -le ordenó con voz profunda-. Cassidy está aquí, está bien. Mírala. -El chico le miró con sus profundos ojos grises, torturado-. Alex, mírala. Está bien.

Desconcertado Alexander miró en la dirección que señalaba con la cabeza su capitán. Dio un profundo suspiro y seguido de una risita nerviosa pareció despertar de su trance.

-Y todo por tu puñetero gato, Gabriel -dijo, buscándolo en el frente. Pero el muchacho ya estaba a su derecha, posando su enorme mano en el hombro tembloroso de Alex-. Espero que lo hayas encontrado porque estoy deseando besar a esa bola de pelos.

-No. Lo siento. No lo encontramos -respondió Gabriel con un hilo de voz.

-Pues no pienso besarte a ti por muy agradecido que esté. Eso que te quede claro.

Los cuatro hombres rieron de manera perezosa pero franca al ver ante ellos al ácido Alexander de siempre. Gabriel sólo le dio una inclinación de cabeza con una sincera sonrisa, que se apagó cuando Alex le sorprendió a él y a todos, levantándose de repente para estrechar al gran hombre entre sus brazos. Gabriel pudo sobresaltarse con esa muestra de cariño espontánea, pero entre sus brazos sintió que su compañero sufría y que sentía aquel abrazo en lo más profundo de su ser. Sin reparo alguno ni reserva, él le respondió del mismo modo, sosteniéndole. Ocultando el rostro de Alex cuando supo que más lágrimas cristalinas estaban bañando su rostro.

-Gracias, Gabriel. Gracias. No sólo la has salvado a ella. Nunca te lo podré pagar.

-No hay deuda que saldar. Hubiera dado mi vida.

-No lo dudo, grandullón, ni por un segundo. -Alex palmeó sonoramente la espalda de su compañero. Disimuladamente limpió sus lágrimas y dio un fuerte carraspeo antes de separarse de Gabriel-. Basta de tanto sentimentalismo entre hombres apuestos y fuertes. Esto no es Brokeback Mountain.

Dicho esto, la tensión del momento se disolvió y Will se permitió respirar tranquilo por el momento. Ya se preocuparía por el futuro de sus hombres si la familia que se hiciera cargo de Cassidy decidía prescindir de sus servicios como escoltas. De momento tenían que descansar, investigar lo sucedido, hablar con los hermanos y el padre de Gregori Legrende y… Sólo de pensar en la larga, tediosa y desagradable lista de tareas que tenía que coordinar a raíz de la muerte de sus señores, a Will le dolía la cabeza.

Por el momento todo se mantenía en orden. Hardy no había tratado de ir en busca de la guarida de los Vampirs protegiéndose del sol con una colcha. Gabriel no había echado abajo el búnker a base de golpes y el único mueble sano que quedaba, la cama, seguía intacta tras que el muchacho supiera de la muerte de los padres de Cassidy. Alexander parecía a salvo de quedar abatido por la abertura de viejas heridas y estaba velando el sueño de la chica, que, al igual que cuando era pequeña, había trepado por el pecho de Gabriel sumida en el sueño hasta estar prácticamente tumbada sobre él, acurrucada en un ovillo con la colcha hasta la barbilla.

Curiosamente, el rubio guardián parecía estar muchísimo más incómodo que cuando hacía dos días Cassidy se había rendido a los brazos de Morfeo en la misma postura. La chica estaba nerviosa por la decisión que había de tomar en la víspera de su decimoctavo cumpleaños y como siempre, incluso cuando era una criatura sin apenas consciencia, había buscado a Gabriel. Él siempre era el encargado de proporcionarle paz. Tal como buscaba a Hardy cuando estaba deseosa de aventuras, a Alex cuando necesitaba un igual con el que charlar sobre preocupaciones tribales de su edad o a Will cuando buscaba sincero consejo sobre qué hacer en algún asunto realmente serio.

Aparte de ese gesto algo extraño en Gabriel, todo se sostenía de algún modo. Sus hombres era como fichas que en un círculo perfecto se apoyaban los unos con los otros para mantenerse en pie. Hardy, centrado en manejar el paquete bomba que podía llegar a ser Gabriel. Éste, mostrando a Alex que no tenía que sufrir por el bienestar de Cassidy. Y Will… William se mantenía ocupado pensando en todos ellos y se apoyaba en el consuelo de que aunque se veía golpeado por su primera pérdida importante como vampiro, aún le quedaban todos ellos para sentirse afortunado y saber que no todo estaba perdido. Y aún tenía una misión, como cada uno de ellos. La suya era mantener el grupo unido, a salvo del resto y de ellos mismos.



*******

Las horas pasaron y hasta el mismo Gabriel, que extrañamente parecía estar luchando consigo mismo para no dormirse, lo hizo. Todos descansaban, todos menos Alexander. Él se mantenía sentado, apoyado de costado al otro lado de los cojines en los que Cassidy había tenido la cabeza apoyada. De esa manera había permanecido toda la mañana, vigilando el descanso de la que él sentía como su hermana pequeña más que como la humana a su cargo. Por un segundo Alexander se tensó al ver cómo Cassidy se revolvía levemente sobre el pecho del guardián que ejercía prácticamente de colchón para ella. Estaba teniendo una pesadilla. A Alexander le resultó muy curioso que bajo los párpados de Gabriel sus ojos se movieran descontrolados, era como si él y Cassidy hubieran entrado en un mal sueño al mismo tiempo. La chica inquieta se giró, liberando de su peso al enorme guardián, llevándose consigo la manta y dejándole al descubierto.

La pesadilla de Cassidy pareció llegar a su fin con ese cambio de postura en la cama. Por el contrario, Alex pudo comprobar que su compañero seguía sumido en ese infierno onírico. Ahora podía ver cómo su sudadera azul subía y bajaba a gran velocidad, movida por sus fuertes pectorales a causa de una acelerada respiración. Alexander no era muy dado a la compasión entre varones, pero ver a Gabriel de ese modo, era como ver a un niño tembloroso y angustiado.

-Gabriel -le llamó en un susurro, inclinándose sobre las almohadas, y zarandeó el hombro del chico con cuidado-, Gabriel. -Como no respondía se acercó más a su oreja-. Grandullón.

-¡¿Qué pasa?! -preguntó sobresaltado y descolocado al tiempo que se incorporaba violentamente, quedando sentado.

-Nada. O nada más. ¿Qué quieres que pase más? Por Dios, Gabriel. -A continuación Alex hizo fuerza con su mano tirando del hombro de este para que se tendiera de nuevo-. Sólo estabas teniendo una pesadilla. Vuelve a dormirte.

-¿Dónde está Cassidy? -preguntó Gabriel, dejándose arrastrar hasta el lecho-. Estaba…

-Sí, sí. Estaba sobre ti -le dijo con tono aburrido-. Por suerte se apartó antes de que decidiera despertarte, o habría acabado empotrada en la pared. Ella también estaba teniendo una pesadilla.

Gabriel de inmediato giró levemente la cabeza hacia su derecha. Sí, allí estaba ella. Le daba la espalda y se alegró profundamente de que al fin hubiera roto el contacto con él. Ahora podría dormir tranquilo. No tendría que preocuparse de que su genio Obour le mandara sus sueños. Antes había temido que aquel maldito poder averiado la estuviera trasmitiendo el puñado de sensaciones extrañas que le estaban invadiendo. Pero había sido peor, le había transmitido las imágenes de sus pesadillas. En realidad el que tuviera sensaciones, aparte de la de confort al saber que haces bien tu trabajo, cuando Cassidy se arremolinaba contra él porque estaba inquieta, ya era extraño. La chica lo había hecho un trillón de veces a lo largo de su vida. Y él siempre la había acogido con agrado, era como una más de sus tareas específicas del cargo. Ninguno de sus compañeros era capaz de estar horas sin moverse o pronunciar palabra sólo porque ella necesitara un remanso de paz en el que sentirse protegida. Sin embargo, él estaba encantando con esa labor. Le encantaba permanecer quieto y en silencio, relajado. Sin tener que pensar en qué hacer o qué decir.

Pero algo estaba cambiando. Todo estaba cambiando y Gabriel odiaba los cambios. Y si no fuera suficiente con que la casa hubiera sido devastada, con que habían matado a sus señores y con que su magia estuviera danzando entre él y Cassidy a su antojo, ahora también tenía que lidiar con eso otro. Con el hecho de que al sentir a Cassidy cerca de él no se sintiera en paz consigo mismo, como había sucedido siempre. No, ahora cada vez que la chica se le acercaba su atolondrada cabeza tenía que pararse a decirle lo bien que le olía el pelo, lo suave que era su piel, lo cálido que se sentía el ligero peso de su cuerpo, lo sedosos que serían sus labios y un montón de pensamientos tan inapropiados, tanto, que si hubieran sido de Will o Hardy él se hubiera ofrecido a ayudar a Alexander a matar al que fuera.

Sin lugar a dudas Cassidy era una muchacha hermosísima. Con su pelo ni rubio ni castaño, sino a mechones de ambos, ligeramente ondulado, con un cuerpo esbelto al tiempo que recio y una cara… Su nariz era pequeña y muy similar a la de las hadas, con la boca pequeña en forma de corazón carnoso y unos enormes ojos color miel amurallados por largas, rizadas y espesas pestañas. Para él no había mujer más guapa sobre la tierra. Pero siempre había atribuido ésto a una especie de amor fraternal. Al igual que para un abuelo su niñito es el más inteligente, para un padre su hija es la más bella etc., etc.

Gabriel siempre pensaba que él sabía poco de casi todo. Para él la vida entera estaba llena de enigmas irresolubles y por ello jamás intentaba entender nada. La mayor parte del tiempo se lo pasaba evitando entrar en cualquier asunto que pusiera en evidencia lo que según él era falta de inteligencia. Se dejaba guiar por sus compañeros o se limitaba a cumplir lo establecido y ordenado, sólo para no errar. Al igual que siempre trataba de mantenerse en silencio para no meter la pata, ya que para la opinión de todos carecía de filtros entre su boca y su mente. Pero había algo que él no podía esquivar. Algo de lo cual sería incapaz de esconderse. No tenía dónde, ni cómo. Esa cosa era un jodido enigma enorme y confuso. Y no era que se le echara encima o corriera tras de él. Es que provenía de él mismo.

-Grandullón -le llamó Alex de nuevo, sacándole de sus pensamientos. Se había quedado rígido, con los ojos fijos mirando la nuca de Cassidy-. ¿Estás bien?

-No -se giró para quedar de espaldas a la chica y ocultando su rostro a Alexander-. Y tú tampoco, o te estarías burlando de mí en vez de preocupándote.

-Pero qué bien me conoces, gigante verde. Anda, intenta dormir algo más.

Alexander sonrío para sus adentros y regresó a posar la vista en Cassidy. Hardy, que había estado tumbado de costado de cara a la chica, se había volteado y su melena, enredada en un amasijo por la sal del mar, había caído parcialmente en el rostro de ella. Las puntas del pelo del surfista estaban haciendo cosquillas en la nariz de Cassidy. Despacio y con cuidado, Alex se dispuso a retirársela. Pero cuando la chica empezó a mover su pequeña nariz supo que era tarde. Así que dejó esa tarea para pasar a taparle la boca con la mano. Iba a despertarse y en cuanto le viera pegaría un grito de alegría que acabaría por levantar a los demás. Y así fue. Los ojos de Cassidy se abrieron lentamente al principio, pero en cuanto enfocó la vista y vio sobre ella el rostro elegante de Alexander, éstos se abrieron de par en par. Se lanzó a sus brazos saltando encima de los cojines, dejando atrás la colcha.

-¡ALEX! -gritó loca de contenta-. Has venido y estás bien. ¡Oh, Alex!

El chico reía mientras Cassidy le regaba el rostro con sus besos. Y ciertamente, ahora sí estaban todos despiertos gracias a su algarabía. Ella palpó su rostro, su pecho y sus brazos en busca de alguna herida, parando a cada instante a besarle la cara y acariciarle el pelo.

-¿Para qué me despeinas? -la reprendió divertido, cuando se percató de que tanto él como ella estaban al borde de las lágrimas.

-¿Sabes que te digo, Alex? Que le den a tu pelo. -Ella le miró a los ojos y vio en ellos una rojez que jamás antes había visto. ¿Alex había llorado? Su Briel bueno, pero… ¿Alex?-. No vuelvas a hacerme esto nunca. -Tirándose a sus brazos, le reprendió, dejando de pensar en cualquier cosa que no fuera el hecho de que al fin estaban juntos otra vez-. Nunca.

-Jamás. Te lo prometo, hermana -suspiró él-. Pero… ¿Qué demo…? ¡¡Cassidy!! ¿Y tu vestido? ¿Pero qué haces en ropa interior? ¿Qué…?

Cassidy se apartó bruscamente de él para intentar entender de qué hablaba. Ella se miraba una y otra vez. Pero no daba con la respuesta. Era cierto. Sobre su cuerpo sólo estaba su sujetador negro sin tirantes y sus braguitas estilo brasileñas del mismo color.

-Que me maten si lo sé, Alex -respondió al fin, confusa-. No recuerdo… No recuerdo… ¿nada?

-¿Estabas vestida cuando te acostaste? -le preguntó con la mirada furibunda a la vez que la cubría con gestos rápidos en una de las colchas.

-Ni siquiera recuerdo haberme acostado. Yo…

-Caerías muerta y alguno de estos… -Alex dejó la frase en el aire, el mal genio no le dejaba ni siquiera dar con una palabra que describiera remotamente lo que pensaba de ellos.

A rastras la llevó al baño y cerró la puerta quedándose fuera. Apoyado contra ésta, barrió con la mirada a los tres hombres que ante él se encontraban. Lo que veía se le antojó como un grupo comercial de música diseñado para enloquecer a jovencitas como su hermana. El cachas surfista de melena larga y exótica, que prometía aventuras sin fin y unos emocionantes revolcones en alguna cueva escondida en la playa. El enorme leñador rubio de ojos azules, modelo “osito grandes abrazos”, con cara de niño, que parecía sacado de la portada de una novela erótica rosa en la que la contraportada se leyera: Duro y amenazante en el campo de batalla, tierno y apasionado entre las sabanas.

Por suerte para el Ken número tres estaba descartado. Él mismo le había llevado hasta allí. Así que el modelo: vecino soñado por las señoritas, de atuendo sencillo pero formal. De aspecto rotundamente hermoso y fuerte, sin llegar a ser amenazante, que parecía siempre dispuesto a desatascar lavabos, colgar cuadros y cambiar bombillas, educado. El modelo ideal de todos los anuncios dirigidos a las amas de casas deseosas de que un tipo como él apareciera para pedirles sal sin estar su marido en casa. Ese, ese se libraba por los pelos. Sólo porque él mismo le había hallado en la entrada de la bodega, medio asfixiado, tras andar y andar bajo el sol. Su plan había sido salir a la calle, por si algún Vampir le seguía, no guiarle hasta el búnker. Como Alex podía caminar bajo los rayos del astro rey siempre y cuando no estuviera bajo su apariencia real, fue lo que hizo. Hasta que el brillante sol obligó a todos los Vampirs a ocultarse. Entonces volvió y allí a dos metros de la entrada estaba Will. Era lo único por lo que su mirada asesina sólo se posaba sobre el candidato uno y dos.

-¿Te has vestido ya? -preguntó Alex a Cassidy entre dientes.

-¿Con qué? -quiso saber, encerrada en el aseo.

Alex por primera vez vio el vestido rojo de Cassidy dejado de mala manera en el suelo del cuarto, junto a lo que parecían los restos de un escritorio francés hecho añicos. Con un gesto de cabeza lo señaló y alzó la mano. El conciliador de Will, sabiéndose a salvo de toda sospecha, fue el encargado de entregárselo y retirase.

-Toma -dijo de manera seca Alex, ofreciéndole el vestido a Cassidy por una rendija que él al tiempo trató de ocultar con su cuerpo.

-¡Oh, no! Ésto otra vez no, Alex. Pesa, estoy cansada y algo mareada.

-No hay otra cosa -gruñó, sacudiendo el vestido con malos humos.

-Tiene que haberla. No pienso meterme otra vez ahí dentro.

-Cassidyyyyyyy -la llamó, impacientándose-. Por favor…

-Ni por favor, ni por un millón de diamantes -rebatió ella antes de comenzar a hablar como la niña malcriada que era-. No quiero… no… Pica y pesa y… Jooo… Dame otra cosa.

-¿Qué otra maldita cosa quieres que te dé? Aquí no hay nada -vociferó.

-Lo que sea, pero eso no. Por faaaa… o salgo así -amenazó Cassidy.

El interior del baño estaba cerca de ser tan grande como el resto del búnker. Tendría aproximadamente unos veinticinco metros cuadrados. Blanco y dorado por todas partes. En la encimera de dos senos, en la enorme bañera de patas, en la ducha, el retrete los azulejos. Era como si para diseñar aquel santuario de intimidad hubieran tomado como modelo un laborioso collar de perlas y oro. Cassidy se encontraba mareada y agotada. No era capaz de hilar ni siquiera dos pensamientos seguidos… Se sentía prácticamente igual que la primera vez que se dio un empacho de champán a los quince años. Trabajosamente se separó de la puerta de madera lacada de blanco, en cuya jamba se encontraba apoyada, y caminó hasta la otra punta del baño. Allí junto a los lavabos había un enorme armario con puertas de cristal. Rebuscó entre el millar de toallas blancas de grueso algodón… Nada, ni un solo albornoz. ¿Pero en qué estarían pensando sus padres cuando prepararon aquel escondite?

-Toma.

La voz de Alexander sonaba desde la puerta. Cassidy se giró despacio y arrastrando los pies descalzos regreso al punto de salida. La mano de su guardián se asomaba por la puerta, de ella colgaba algo. Cassidy lo tomó y Alexander inmediatamente sacó la mano del baño y cerró con brusquedad. La chica alzó la prenda y la examinó con gesto extrañado. No podía ser. Pero todo parecía indicar lo contrario. La tela que tenía entre sus manos era de gran calidad, negra y tersa.

-¿Estás seguro? -preguntó Cassidy, sacando la cabeza por una pequeña apertura de la puerta.

-No hagas que me lo piense y vístete -gruñó Alex, empujando con una mano la cabeza de la chica hacia el interior del aseo-. Gabriel, ¿fuiste tú? -exigió saber cuando hubo cerrado con otro portazo.

Cuando su enorme compañero no contestó, Alexander caminó hacia él amenazador. El metro noventa del moreno se veía algo empequeñecido comparándose con los dos metros largos de Gabriel. Y su fuerte espalda tampoco lucía tan ancha cuando desde atrás podías ver cómo sobresalía la de Gabriel a ambos lados de la suya. Pero aun así, el aire mortalmente peligroso que Alexander despedía en aquel momento habría logrado que nadie se hubiera atrevido a apostar por ninguno de los dos en una pelea.

-Te he hecho una pregunta, Gabriel -le recordó sombrío cuando sus frentes estaban a punto de tocarse por la cercanía.

La de Alex alzada al cielo y la de Gabriel inclinada de manera pensativa. El rostro de Alexander era el de alguien muy, pero que muy furioso y el de su compañero sólo reflejaba un dilema profundo: hablar o callar.

-¿Por qué tienes que darle tanta importancia a esto? -intervino Hardy, sentado en la cama.

-Cállate, Hardy, no estoy hablando contigo.

-Alexander -le llamó la atención advirtiéndole desde su derecha William, con tono severo.

-Por el amor de Dios. Sólo le estoy haciendo una pregunta -protestó desquiciado Alex-. Cuando empiece a meter palillos debajo de sus uñas podréis poneros en modo: proteger al pobre niño. Ahora sólo quiero que me responda. ¿Fuiste tú? ¿Desvestiste tú a Cassidy mientras dormía?

-No -fue lo único que Gabriel contestó.

Alexander se giró veloz. Ya sabía lo que quería. Ahora podía aplacar su furia sin temor a equivocarse de objetivo. Hardy pagaría por tal atrevimiento. Como una pantera se lanzó sobre su presa con los colmillos descubiertos. Gabriel y Will se tensaron, preparándose para actuar. Pero no fue necesario. Alexander no aterrizó sobre su meta, sino que acabó tumbado sobre la cama. Hardy no podía teletransportarse fuera y dentro del búnker, pero sí de un lado a otro en el interior de él. Alexander se volteó furioso, buscando a Hardy. Lo halló junto a la puerta, luciendo una sonrisa burlona que lo hizo enfurecer aún más.

-¡Parad! -ordenó con un grito Will-. Hardy quita ahora mismo esa sonrisa de suficiencia de tu cara o yo mismo te la borraré. Y tú -señaló a Alexander serio como el capitán que era-. No seas dramático. Tienes cosas más importantes por las que preocuparte ahora.

-¿Will?

La voz de Cassidy hizo que todos se olvidaran de lo que tenían entre manos. Había salido del baño y miraba al capitán sonriendo pletórica. Únicamente llevaba sobre ella la camisa de Dior negra de Alexander. A una chica de estatura media le habría cubierto hasta más abajo de las rodillas. Pero no a Cassidy. A ella con su más de metro setenta apenas le cubría parcialmente el inicio de sus estilizados muslos. Con las manos ocultas por las mangas, corrió para estrechar a su guardián jefe. Mientras ella se aferraba al cuello de William, Alexander corría a tirar del bajo de la camisa, el cual se estaba alzando dejando a la vista la tela de las braguitas de Cassidy.

-¿Podrías comportarte como si llevaras una de tus escasas minifaldas? Por favor -suplicó Alex.

Ella notó cómo algo terso le acariciaba la piel de las piernas. Al agachar el rostro para ver lo que era, Cassidy se sonrojó sin entender por qué, al ver a Gabriel rodearle con su sudadera la cintura y luego subir la cremallera de ésta, convirtiéndola en una curiosa falda improvisada.

-Gracias -susurró ella cuando él se apartó para sentarse en la cama sin alzar la vista del suelo.

Tras unos segundos atascada en la visión de Gabriel, Cassidy empezó a reaccionar y a centrarse. Miró uno por uno a sus guardianes como si estuviera pasando lista. William frente a ella, a su derecha Alex. Su Briel sentado en la cama, mirándose las playeras, y Hardy junto a la puerta del búnker, jugueteando con los cordones de su bañador blanco con flores hawaianas rojas y amarillas. Todos estaban tensos bajo su fingida distensión. Estaban a la espera de algo. Una cegadora luz inundó la mente de Cassidy. La misma luz que al filtrarse en su mirada dio el aviso a sus guardianes. Aquello que esperaban con resignada certeza se estaba dando en aquel momento.

-Si vosotros cuatro estáis aquí. ¿Quién está con mis padres?


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Weno chicasss aki les dejo el cap 4 d mi sis y su fic ^^
espero k les guste y comenten, a mi me tiene o.o y eso k este en particular no lo he leido u.u x falta d tiempo pero mañana sin falta..........
cuidensenme muxo chicas nos leemos byesss

]*Mosha*[

viernes, 2 de julio de 2010

Capitulo 23.- El Baile Parte uno, 6 MESES DEL BLOG Y PREMIOS ^^




VALERIA POV.

Era sábado el día del baile; los días anteriores a ese acontecimiento, mi vida había mejorado en algunos aspectos y empeorado en otros, mis hermanos tanto Rob como Engel habían aceptado reaciamente mi amistad con Dereck y este último se había llevado de maravilla con Vanne a la cual apodaba “Enana” , el había venido a casa a realizar un trabajo de Ingles, el cual termino en guerra de palomitas, en mi cuarto y unas cuantas mordidas de Pepe hacia él (últimamente mi bebe estaba de malas, parecía absorber mi estado de ánimo); Jeremy sin embargo aunque seguía siendo un incondicional amigo se alejo un poco de mi y recorrió las clases de equitación para los fines de semana, decidió acompañarnos al baile en grupo junto a Damon, Fran, Anae, Kiara, después de chantajes y ruegos por mi parte, nos veríamos en el auditorio de la escuela, alrededor de las 9pm, Dereck se había empeñado en ir por mí a casa argumentando que era mi pareja de baile, finalmente accedí y en las cuestiones amorosas cada vez me sentía peor, después del día en que fui a la habitación de Arthur, a pedirle que continuara siendo él, no perdió el tiempo y al día siguiente estaba al lado de Deborah, me sentó fatal ver lo rápido que él podía regresar a su vida habitual pero era lo que yo pedí ¿no?, ¿lo que yo quería, no? Me engañaba a mí misma, pero me alegraba que al menos el ya se hubiera recuperado.

Llego la hora de arreglarnos, mi madre Isabella nos llevo a Vanne y a mí a su cuarto y ella misma nos peino y maquillo, a Vanne en tonos rosados y plateados y a mí en tonos negros y rojos la verdad nadie más nos podría haber arreglado mejor, cuando nos pusimos los vestidos cumplí mi promesa y me puse mis tenis converses rojos, trate de combinarlos para que Rob no muriera al verlos, aunque trato de persuadirme no me deje convencer, mucho haría poniéndome un vestido como ese. Vanne y mi madre salieron pero yo aun tenía que ir por mi bolso y a ponerme perfume a mi cuarto.

-En un momento las alcanzo en la sala, voy por mi bolso y perfume- dije
-¿Quieres que te acompañe, hija?
-No, no es necesario mamá, ya mismo bajo, ¿Podrían ver si ya llego Dereck?- pedí
-Yo te aviso Val, apúrate- apremio Vanne
-Sí, no tardo- dije y me dirigí a mi cuarto corriendo literalmente (una facilidad de usar tenis en lugar de tacones)

Al llegar a mi cuarto tome mi bolsa y me bañe en perfume, vi a Pepe en mi cama, lo acosté en la suya y Salí caminando para recuperarme de la anterior carrera. Llegue a las escaleras y las empecé a descenderlas, tomada del barandal ya que aunque podía correr sin problemas, el vestido al ser ceñido de la parte inferior no me permitía bajar los escalones rápidamente, me tome mi tiempo para no tropezar y terminar en el hospital, mi mirada iba en los escalones y en mi vestido, al término de la escalera una mano me ofreció su ayuda, pensé que era Rob, sonreí al momento, pero al ver un par de ojos esmeraldas mi sonrisa se desvaneció, el no sonreía tampoco, tenia los músculos de la mandíbula tensos, el llevaba un traje negro, camisa blanca y una corbata verde limón que resaltaba el color de sus ojos se veía muy bien a decir verdad lo encontraba sexy, no reaccione solo me quede prendida a la inmensidad verde de sus ojos, hasta que alguien nos saco de nuestro trance hablando:

-Te ves hermosa Val- dijo Dereck llegando a mi lado y dándome un beso en la frente, pasando al lado de Arthur ignorándolo y dándolo la espalda.
-Ahh… si…bueno… gracias Dereck- dije avergonzada.

El me tomo de la mano y me ayudo a descender los 2 últimos escalones, Arthur dio media vuelta y salió de la casa rápidamente. No sabía si el iría al baile de la escuela o saldría a algún otro lado. Al llegar a la sala pude ver que Valentino y Viviana ya se encontraban con mis respectivos hermanos el único que no tenia del todo pareja era Rob, pero hasta el momento ya que yo había arreglado esa cuestión, de hecho Dereck y yo haríamos una escala antes de llegar a la Academia.

-Vamos Val- pidió Dereck
-Sí, vámonos, chicos los veo en la Academia- anuncie
-Pero… pero nos íbamos a ir juntos- dijo Rob con un puchero
-Lo siento hermanito nos vemos ahí, te llevo una sorpresa- dije y le guiñe un ojo, eso lo desconcertó y me lo quite de encima, me despedí de mis padres con un beso al igual que de Vanne y Valentino.

Dereck de inmediato al salir de la casa, me tomo de la mano, no rehusé su gesto, nunca antes había asistido a uno, así que no conocía las reglas de etiqueta en estos eventos.

-¿Qué pasa Val?
-Ehh… no nada ¿Por qué lo preguntas Dereck?
-Por esto- se paro enfrente de mí y abruptamente choque con él, lo vi incrédula- Tienes el ceño fruncido, como preocupada- termino su frase
-¿Qué?, no es nada- mentí- Ahora recuérdame por qué le haremos esto a Rob- pedí saber
-Es un favor que nos haremos a nosotros jajaja sabes que Rob te sobreprotege, además el pregunto por ella y ella por él, así que nada, no te preocupes, nos lo agradecerán y…
-¿Y qué?- apremie
-Tendremos la noche solo para nosotros dos- susurro en mi oído, lo cual me provoco un escalofrió.

Abordamos un auto que había alquilado Dereck para la ocasión y nos dirigimos a recoger a Jhos, si a Jhos ella se había vuelto una buena amiga mía, y al otro día de las compras me pregunto por mi “supuesto novio”, no sabía a quién se refería hasta que me explico todo lo que sucedió con él que resulto ser mi hermano, ella se sonrojo recordando el momento, una vez que le aclare las cosas, ella sonrió de oreja a oreja, y me confesó con la cara como tomate que mi hermano le había gustado, me agradaba Jhos para Rob, el era muy extrovertido en tanto ella en un principio era introvertida y para mi mayor sorpresa esa tarde Rob se empeño en ir por mi y al no ver a Jhos (quien regreso antes a estudiar para un examen al día siguiente) me pregunto por ella con voz monótona, le saque la verdad de regreso a la casa y si acepto mi hermano que Jhos le había llamado la atención pero que ella tenía novio, estalle en carcajadas ambos creían que tenia pareja el otro, le aclare las cosas de nueva cuenta a él quien sonrió y solo dijo: -Vaya, tengo el camino libre jajaja- pero al persuadirlo de ir a hablar con ella se negó y argumento que necesitaba más tiempo para pensar el cómo acercarse a ella y que era muy prematuro, no quería asustarla, pero eso terminaría esta noche, convencí a Jhos de ir al baile (debía de cuidarla, de las criaturas del instituto), pero Dereck no vio problema alguno así que ambos la convencimos, pero yo opte por hacer de Jhos una sorpresa para Rob.

Jhos lucia hermosa con un vestido de tirantes delgados color verde agua que resaltaba el azul de sus ojos, se amoldaba a su torso y era libre después de la cintura, ella lucia nerviosa en el auto rumbo a la Academia, así que la tranquilice:

-Descuida Jhos, todo saldrá bien
-No, Val y si no le gusto a tu hermano- decía nerviosa Jhos
-Tranquila Jhos, a él le caes muy bien- la tranquilice, ella sonrió y no hablo mas durante el resto del trayecto. Al llegar a la academia, Dereck nos escolto a ambas una a cada lado de el, yo de su brazo derecho y Jhos del izquierdo, entramos al gimnasio de la escuela donde se llevaría a cabo el baile y al fondo deslumbre a mis hermanos; Rob estaba de espaldas les hice señas a los demás de que no lo previniera y nos acercamos sigilosamente a ellos, al llegar le pedí a Jhos que le tapase los ojos a Rob, ella no quería pero la amenace con gritar el nombre de mi hermano seguido de un “te ama Jhos”, ella acepto a regañadientes, se coloco detrás de él y se puso en puntitas ya que mi hermano le sacaba mínimo una cabeza de alto, le tapo los ojos, Rob reacciono como lo planeaba, el volteo rápidamente y abrazo a Jhos efusivamente pensando que era yo. Lo divertido fue ver su reacción cuando me vio de pie a un lado, él abrió los ojos como platos y juraría que empalideció un poco en tanto Jhos tenía las mejillas totalmente sonrojadas y parecía en shock.

-Jajajajajaja- me carcajee de su reacción, ambos me fulminaron con la vista, Dereck nuevamente me tomo de la mano y me iba a arrastrar a la pista del baile, pero forcejee un poco con él y llegue al lado de mi hermano Rob, le di un beso en la mejilla y dije:

-Cuida de Jhos, Rob es tu pareja y sorpresa del día de hoy.
-Déjame darte un abrazo-pidió Rob

Me acerque a él y me dio un abrazo.

-Gracias Val, pero me las pagaras- amenazo en un susurro mi hermano. Me solté de su abrazo y le saque la lengua, pase al lado de Jhos y le guiñe un ojo, deseándole suerte. Regrese al lado de un Dereck impaciente, le sonreí, él sacudió la cabeza y me sonrió en respuesta.

-Perdón Dereck- me disculpe
-No te preocupes Val, lo entiendo ¿Bailamos?- inquirió con una sonrisa picara en su rostro.
-Si- dije emocionada, habían pasado meses desde la última fiesta que asistí.

Dereck me llevo a la pista del baile y sonaba una melodía lenta, el poso sus manos sobre mis caderas, voltee a verlo a la cara nerviosa y el sonreía, mire a mi alrededor y copie los actos de una pareja, y pose mis brazos sobre sus amplios hombros. Mientras la melodía llenaba el lugar y nos envolvía en la magia de sus frases:

Aerosmith - I don't want miss a thing



En un momento de la canción Dereck canto al aire unas líneas:
Right here with you, just like this.
(Aquí mismo, contigo, como ahora.)
I just wanna hold you close,
(Sólo quiero tenerte cerca)
Feel your heart so close to mine,
(Sentir tu corazón muy cerca del mío),
And stay here in this moment
(Y permanecer aquí, en este momento)
For all the rest of time.
(Por el resto del tiempo.)

Vaya si que conocía la letra, le sonreí y el solo sacudió su cabellera, por suerte la siguiente canción que comenzó a sonar fue Tik tok de Keisha, esa canción puso una distancia prudente entre los dos. Después de una hora bailando le pedí ir por algo de tomar a la mesa donde se encontraban mis hermanos y amigos en ella vi a Jeremy, Damon, Fran, Anae y Kiara platicando me acerque a ellos y los salude, Jeremy me pidió una pieza para bailar, no quería dejar solo a Dereck ya que no parecía llevarse bien con los demás, pero Jeremy era mi amigo y cedí bailando con él una pieza, Dereck por su lado aprovecho esos momentos para ir al sanitario en la pista del baile me tope con una animada pareja y era nada menos que Jhos y mi hermano al verlos les sonreí, del lado izquierdo se encontraba Viviana y Engel bailando muy acaramelados, esa pareja se me hacía de lo más tierno, mi hermano la adoraba y juntos los dos destilaban miel, y como no todo es bueno si enfrente de mí y de Jeremy llego Arthur tan lindo como siempre solo que a su lado estaba Deborah, ella al verme sonrió hacia mí, y comenzó a bailar muy sensualmente y a besar a Arthur en mi cara; por suerte la canción estaba por culminar, fingí indiferencia aunque no engañe ni a Jeremy, quien paso un brazo por mi hombro y me arrastro a la mesa, Fran platicaba animadamente con Damon, pero este tenía la vista fija en la pista seguí su mirada y vi a mi hermana y a Valentino a unos 20 metros de nosotros.

5 minutos después todos nos encontrábamos en la mesa (tuvimos que traer 3 lugares extras para estar todos juntos): Rob, Jhos, Engel, Viviana, Vanne, Valentino, Fran, Damon, Anae, Kiara, Jeremy, Dereck y yo, a un costado de nuestra mesa de donde tomamos las sillas para unirnos todos se sentaron: Arthur, Deborah, Dayanna y Andy, al último lo salude con la mano ya que no lo había visto, el me regreso el gesto con un sonrisa, en esos momento sirvieron la cena todos comimos y conversamos a la vez me daba gusto ver más sociable a Jhos y a Dereck también pero solo con Jeremy y Damon; en 3 ocasiones voltee fugazmente y siempre fijos en mi tenia a un par de ojos esmeraldas mirándome sin emoción alguna. Después de la cena pusieron canciones clásicas, donde todos bailan juntos sin excepción alguna todos en mi mesa nos paramos a bailar, formamos un circulo en la pista donde cada uno pasaba a bailar, fue muy divertido ver a todos llevarnos tan bien y pasar un buen momento incluso Kiara que era por las más oscura por llamarlo de un modo, sonreía feliz y se divertía con los demás.

Por un momento se apagaron las luces y la voz de la directora Klowe se escucho en el gimnasio, no sabía el ¿Por qué? Hasta que hablo.

-Bienvenidos al baile con motivo de inicios del curso de la Academia Lexington- anunciaba la directora ante las estruendosas bullas (gritos, porras, etc.) del alumnado ahí reunido.
-Y los ganadores de este año…
-¿Qué ganadores?- pregunte a Dereck que se encontraba a mi lado- Es como en las películas de Estados Unidos, como rey y reina- cuestione
-Jajajajajaja- rio, le di un empujoncito en las costillas
-Ey… que pasa, explícame no te burles Dereck
-Vale, perdón Val, pero si digamos que se premia al “rey” y “reina”- hizo comillas con ambas manos. Pero no es tradición que bailen juntos como se ve en las películas, cada quien baila con la persona que desee.
-Ahh… supongo que está bien- dije dudosa

-Este año hubo empate y los ganadores son… Arthur Beaumont y Andy Stanwood-anuncio la directora, en eso un reflector los alumbro y ambos subieron al escenario.
-Elijan a sus compañeras de baile chicos, para anunciar a las ganadoras- continuo la Sra. Klowe
-¿Pero que ganan Dereck?- continúe
-Solo es un titulo Val, que películas veías eh Jajajajajaja
-Jajajaja ja si verdad es que nunca había asistido a un baile y…


-Valeria Bennett Collingwood- anuncio Arthur
-¿Qué? ¿Yo? ¿Es broma?, No yo no quiero- anuncie abriendo mis ojos con pánico, Dereck apretó con fuerza su mandíbula y Jeremy miro incrédulo a Arthur y se tenso.

Unas luces me alumbraron y me cegaron un instante, la directora me llamo no me quedo de otra y me reuní con Arthur en medio de la pista, el me sonreía triunfante, en tanto yo lo miraba fríamente y duramente, era humillante. Y justo empezó una canción que conocía perfectamente era de los Backstreet Boys “What Makes You Different”

Arthur, me tomo de las manos y me guio hasta sus hombros, descendió sus brazos por mi espalda hasta mi cintura, me apretó contra su cuerpo, ocasionando corrientes eléctricas en todo mi cuerpo, haciendo que me estremeciera entre sus brazos, produciendo que él me sonriera como idiota.




No dije nada, y el parecía feliz, eso me molestaba mas, no sabía si se estaba burlando de mi o era un juego más de él.
-Te ves hermosa Val- rompió el silencio él
-Gracias- respondí secamente
-Sabes, esta canción es exactamente lo que representas para mí y sabía que tú la conocerías por que tienes todas las canciones de los Backstreet Boys en tu ipod.
-Por cierto, ¿me lo devuelves?- pedí saber
-A cambio ¿De qué Val?
-Tarado- respondí
-Me dejas disfrutar del momento por favor Val- pidió
-Pues lo hubieras disfrutado con alguien más, nadie te pidió que me escogieras y…

Me silencio poniendo un dedo sobre mis labios, lo dejo ahí por un momento
-No sabes cómo me gustaría silenciarte con mis labios Val

Justo en ese instante los aplausos de los demás nos sacaron de nuestra burbuja y me separe de él corriendo al lado de Dereck, Arthur me fulmino con la vista y partió con Deborah.

-Fuerte el aplauso para Arthur y Valeria, ahora es el turno de Andy Stanwood-anuncio la Sra. Klowe

-Mi amiga: Vannessa Bennett Collingwood- dijo Andy sonriendo, Vanne no dudo y se acerco devolviéndole la sonrisa a Andy. Pero la música que empezó a todos nos desconcertó, pero era típico de mi hermana ella adoraba la música con ritmo y sabia bailar muy bien, Andy se junto con ella en medio de la pista y parecía que ambos se habían coordinado y sincronizaban sus pasos a los bailarines del video de Daddy Yankee a la perfección.



Todo el mundo les aplaudía al ver sus pasos de baile, en especial Engel y Rob, yo reía con Dereck, era divertido ver como ellos bailaban a la perfección. Al terminar su baile, decidí ir al sanitario, todo el mundo comenzó a bailar de nueva cuenta, así que solo le avise a Dereck que seguía a mi lado. Me dirigí al baño pero al entrar escuche llanto, me detuve no quería ser imprudente, pero lo que escuche me impidió entrar.

-Es una zorra, no debía de haber bailado con tu novio- decía una voz a la chica que lloraba
-Si…lo sé… ella piensa que… le dejare… a… Arthur… está muy mal es una…

No quise saber más hablaban de mí y sabía de sobra quien era: Dayanna y Deborah, di media vuelta y me dirigí a los sanitarios de un edificio con aulas de clases, iba silbando una canción de David guetta, I´m in Miami beach, cuando me taparon la boca y cargaron, introduciéndome en un salón de clases. Me espante al momento, pegue, solté patadas, y puñetazos con tal de que mi agresor me dejara ir.
-Shhh!!!!, no te dañare, tranquila Val- susurro su conocida voz
-…- no respondí pero deje de oponer resistencia, cuando me soltó, me gire y entreabrí la puerta, pero él la cerro de golpe con su mano izquierda, y aprisionándome entre sus brazos y la puerta, impidiéndome salir del aula, lo mire a los ojos, perpleja
-¿A dónde vas Val?- pregunto
-¿Qué quieres?- contraataque
-A ti…-dijo acercándose a mi rostro peligrosamente, voltee mi rostro
-¿Por qué Val? ¿Por qué haces esto? No te entiendo de verdad, bufo molesto, aproveche su distracción lo empuje y Salí corriendo rumbo a la fiesta, el no me persiguió y lo agradecí, al llegar me encontré con un Dereck ansioso.

-¿Dónde estabas Val?, te tardaste mucho- inquirió preocupado
-Ya… es que los baños estaban ocupados y fui a los de otro edificio.
-Bueno ¿Nos vamos? La fiesta ya está por terminar
-Si vamos con mis hermanos- pedí
-De acuerdo- accedió el

Al llegar a la mesa ya se estaban parando para retirarnos, una vez afuera se despidieron: Damon, Jeremy, quien esa noche dormiría con Damon, Fran, Viviana, Kiara y Anae que se irían juntos a los dormitorios le encargue a Jeremy que las acompañara hasta sus dormitorios a cada una, el accedió y se despidió de mi con un beso en la mejilla. Mis hermanos, Vanne y Jhos se estaban poniendo de acuerdo sobre como regresarnos, Dereck a regañadientes accedió a llevarse a Jhos, el quería llevarme hasta mi casa, pero no tenía sentido yo me iría con Rob, Jhos se despidió de todos incluido Rob con un beso en la mejilla y se sonrojo, tal era mi distracción viendo la escena que me tomo por sorpresa cuando Dereck me giro y me dio un beso de despedida a escasos centímetros de la boca, me sonrió y partió con Jhos, me reuní con mi hermanos y nos fuimos rumbo a la casa.

Al llegar a casa, mis padres aun nos esperaban despiertos cosa rara, me asome a la sala y solté un grito de felicidad al ver a…


JEREMY POV.

Ese día después de dejar a Val en su casa lo comprendí todo, ella no era para mí, más allá que una amiga o eso debería de mentalizarme, ya que ella solo me podía ver de esa manera y aunque quisiera cambiarlo no podía, y en cierto modo me mentalice en ser un amigo mas para ella en el cual confiara y sé que de parte de ella recibiría el mismo trato, ella me quería no lo negaba y con ese cariño o amor de diferente clase tendría que vivir, prefería estar a su lado o no estarlo. Lo único que me importaba era su integridad.

Pero también tenía que ver por mí, mi salud mental era importante y no es que yo fuera un masoquista tenía que poner una distancia prudente entre ambos; a diferencia de las películas donde una persona lo da todo yo tenía mentalizado que uno debe de dar todo pero debe ser reciproco siendo pareja; como amigos el cariño era diferente, esos días hable con Val, sobre recorrer a solo los fines de semana sus clases de equitación, ella entristeció al ver mi decisión pero no se opuso, ella mejor que nadie conocía mis sentimientos, no se los había declarado, no hacía falta y después de la desilusión con Arthur, la apoye como amigo solo como eso, no quise aprovechar la situación, por más que quisiera una relación diferente con ella, no la forzaría esas relaciones o se dan o no y tristemente en mi caso se dio pero de un modo unilateral, donde yo perdía.

El resto de la semana paso sin pena ni gloria, Val era una buena amiga platicábamos y pasábamos momentos realmente agradables, pero con mi resolución a darle más tiempo solo logre que ella se acercara mas a Dereck, la verdad me molesto al principio después comprendí que debía de dejarla hacer su vida, errar cuando fuera el momento y yo solo sería un apoyo incondicional para ella, mi cariño por ella no cambiaria aumentaría pero iríamos por el camino amistoso.

Recordar a mi primer amor Sabrina me hizo darme cuenta que nunca, nunca la había dejado de amar, ella lo era todo para mí. Pero con su partida deje de ver a una posible candidata a darle mi corazón, hasta que llego Val, y modifico mis pensamientos y sentimientos.

El baile de inicio de cursos era este sábado; no quería ir pero Val, me rogo suplico que fuera, no podía negarle nada a ella, era simplemente una persona que con solo pedir algo uno la trataba de complacer, no por que ella obligará ni mucho menos era solo parte de su personalidad y en pocas palabras confiaba tanto en Val que ella paso a ser “Mi Mejor Amiga”, el viernes por la tarde y todo a la mera hora, Damon y yo iríamos a alquilar un par de trajes para la cena- baile del sábado y aprovechando iríamos a tomar unos tragos al salir del local.

-Damon ¿Con quién iras al baile?- pregunte, solo por tomarle el pelo yo sabía que ambos iríamos en grupo junto con Anae, Kiara, Fran y los hermanos Bennett
-Te burlas Jeremy- dijo molesto y levantándome el dedo medio de su mano izquierda
-Jajajaja, que sensible amigo, pero es tu culpa ¿Por qué no se lo pediste antes a Vanne?
-Por que antes de que se lo pidiera, ella me dejo en claro que iría con Valentino, desde que él llego todo el día se la pasan juntos, es frustrante no poder ni siquiera hablar con ella, súmale que Andy ahora es un amigo para ella… no… no se qué hacer Jeremy- decía tristemente mi amigo.
-Lo mismo que yo amigo…- dije
-No, yo no me daré por vencido- decía Damon
-Pero Damon, si las cosas no se dan con ella, por que no miras a tu alrededor, sabes tienes más opciones, de hecho creo que están más cerca de lo crees- yo sabía que Fran tenía un interés grande en mi amigo, y sabia que ella podría hacerle olvidar a Vanne, solo era cuestión de que Damon se diera cuenta y yo estaba decidido a ayudar a Fran aunque antes tendría que hablar con ella.

Cambie el tema; no quería verlo sufrir, ya que al mismo tiempo yo pensaba en mi situación así que era un tema doloroso para ambos; ambos elegimos un traje clásico, el mío era gris humo y el de Damon era azul marino, el color de nuestras corbatas difería, mi corbata era simple negra y lisa y la de él era de color azul marino con rayas cafés que resaltaban la piel de mi amigo.

Después de llevarnos los trajes; fuimos a un bar cerca de la Academia, pasaban un partido de la selección de Inglaterra, nos pusimos a verlo, tomando unas cervezas, hablamos de temas banales y después de terminado el partido ambos nos fuimos cada uno a sus respectivos hogares, al día siguiente nos quedamos de ver a las 8:30 para ir a recoger a las chicas a los dormitorios, era de noche y ellas eran solo mujeres, no me parecía lo correcto que fuesen solas y Damon no tuvo problemas en ir por ellas.

A la primera en recoger fue a Fran, ella no era muy alta y llevaba un vestido ceñido al cuerpo de color dorado que contrastaba con su piel morena, al ver a Damon esbozo una enorme sonrisa y pude ver un brillo especial en sus ojos, me confirmo mis dudas, ella quería a Damon, y mi decisión se volvió más firme con eso, ella era la indicada para mi amigo, su carácter era extrovertido y era un poco loca, sabía que mi amigo congeniaría con ella; así que hice mi 1er paso para acercarlos.

-Chicos, adelántense ustedes a apartar la mesa, yo voy por Kiara y Anae- dije
-No Jeremy ya estamos por aquí vamos todos por ellas- contraataco Damon
-De verdad, váyanse los dos nos van a ganar las mejores mesas- improvise
-Por mí no hay problema- argumento por primera vez Fran
-De acuerdo- acepto Damon a regañadientes.
-Nos vemos en un momento- dije, le guiñe un ojo a Fran, quien abrió los ojos perpleja y partí rumbo a los dormitorios de las chicas, que se encontraban en el ala izquierda del edificio.

Ellas se encontraban en la habitación de Kiara juntas, me ahorraron un viaje unos metros más al fondo; Kiara como siempre traía un vestido negro sin tirantes, corto a media pierna, muy revelador y unos tacones, que agradecí haber sido hombre y no mujer nunca podría haber utilizado esos tacones; y Anae lucía un vestido de color morado obscuro, con un solo tirante del lado izquierdo; y de corte asimétrico a media pantorrilla; al igual que Kiara traía unos tacones negros impresionantes.

-¿Lista chicas?-pregunte
-Claro papi, vamos a la fiesta- dijo Kiara guiñándome un ojo y dándome una nalgada.
-Ey, cálmate mujer, no me manosees – bromee
-Jajajajajaja quisieras papi- dijo ella riendo
-Ya vámonos, si no queremos que pase a mayor, esto jajaja- se unió a la broma Anae
-Si mejor nos vamos chicas- puntualice

Los tres salimos de los dormitorios y les tendí a cada una un brazo, la verdad tenía miedo de que ellas se lastimaran con esos tacones, pero eran agiles incluso en el pasto que cruzamos para acortar camino. Al llegar al gimnasio de la escuela; Damon y Fran ya se encontraban platicando en una mesa al rincón, muy buena elección de algo sirvió que los adelantara. Llegamos a su lado y cerca de 10 minutos después arribaron: Rob, Vanne, Valentino, Viviana y Engel, busque a Val con la mirada y aun no llegaba.

-Val, viene con Dereck- argumento molesto Rob, ante mi mirada persistente en la puerta
-Lo supuse- dije tranquilamente.
-Tú me gustabas mas para cuñado- continuo Rob- me puse rojo al momento y el rio
-En los sentimientos no se manda Rob- continúe y me fui a sentar al lado de Kiara, charlee con ella unos minutos y después fui al baño, me tarde un poco ya que pasee tranquilamente admirando la decoración del lugar, al regresar a la mesa se encontraba una chica muy linda de vestido verde con Rob, se notaba la química entre ambos, deslice mi mirada a la pista del baile y vi a Dereck bailando muy cercas con Val, bufe y voltee la vista, pero al parecer no era el único molesto, en la mesa de al lado vi a Arthur fulminando a Dereck con la mirada, no quería amargarme la velada y tenia chicas de sobra para bailar, le pedí a Kiara bailar cuando la música cambio a electrónica, era música para disfrutar y nada de bailar como pareja, ya que el carácter de Kiara francamente a veces me asustaba. Sin más llegamos a la pista y nos dejamos llevar por la música de fondo, bailar era gratificante y por mucho la disfrute, Kiara bailaba muy bien ese tipo de música y me hacia reír con caras y movimientos fuera de lugar para ese tipo de música.



Bailamos 40 minutos y después nos fuimos a sentar a la mesa, todos conversamos e hicimos bromas, minutos después llego Val con Dereck, le pedí bailar una pieza conmigo ya que esa fue una parte de mi condición para venir al baile, ella acepto aunque a Dereck no parecía agradarle la idea no di marcha atrás y fui a la pista con Val, mi mejor amiga a bailar, ella reía feliz sentimiento que en ese momento compartíamos, de un lado bailaban Rob y Jhos por otro lado Engel y Viviana todo marchaba bien, hasta que vi algo en la cara de mi “princesita” así le seguía llamando a ella aunque la frecuencia ciertamente había disminuido; voltee la cabeza para ver que había logrado captar su atención y vi a Arthur y a Deborah besándose ante la mirada de Val, ella fingió no haberlos visto, termino la canción y a modo de consuelo le pase un brazo por los hombros y la retire del lugar, lo más rápido que pude para que no pudiera ver esa escena, la lleve a la mesa donde nos sentamos todos y cenamos en una conversación muy amena, nunca creí que este baile la pasaría bien pero hasta el momento así era.
Después todos sin excepción nos paramos a bailar, formamos un circulo, donde cada uno pasaba a bailar o tontear haciendo un paso, el mejor fue el de Kiara, se agacho y movió su trasero como pollo, todos reímos en conjunto cuando se apagaron las luces, el momento de los ganadores de la noche había llegado, y la voz de la directora Klowe se escucho en el gimnasio.

-Bienvenidos al baile con motivo de inicios del curso de la Academia Lexington- anunciaba la directora ante las estruendosas bullas del alumnado ahí reunido.
-Y los ganadores de este año…

-Este año hubo empate y los ganadores son… Arthur Beaumont y Andy Stanwood-anuncio la directora, en eso un reflector los alumbro y ambos subieron al escenario.
-Elijan a sus compañeras de baile chicos, para anunciar a las ganadoras- continuo la Sra. Klowe

Era de esperarse, ese par eran los más populares de la Academia y por ende los mas mujeriegos

-Valeria Bennett Collingwood- anuncio Arthur
-¿Qué? ¿Yo? ¿Es broma?, No yo no quiero- Decía Val angustiada y su cara reflejaba pánico, Dereck se molesto mucho se notaba en la tensión de sus músculos, yo miraba a Arthur furioso no sabía que tramaba él, le restregaba a su novia a Val, la había engañado de que iba este tipo.

Toda la melodía, Arthur pego a Val a su cuerpo y la miraba como antes del incidente de su ruptura, por fin la melodía termino y Val se separo del abrazo de Arthur; y para molestia de ambos se tomo del brazo a Dereck.

-Fuerte el aplauso para Arthur y Valeria, ahora es el turno de Andy Stanwood-anuncio la Sra. Klowe

-Mi amiga: Vannessa Bennett Collingwood- dijo Andy sonriendo, Vanne no dudo y se acerco devolviéndole la sonrisa a Andy. Pero la música que empezó a todos nos desconcertó, era regatón sabía que a Vanne este tipo de música le gustaba, pero no sabía que a Andy también y no sé por qué ambos coordinaban los pasos, pero la verdad se llevaron los aplausos de todos los ahí presentes.

Al termino de su presentación todos en la mesa felicitamos a Vanne por su cátedra de baile, todo menos Fran, quien la taladraba con la mirada, al sentir mi vista Fran volteó y me dio un amago de sonrisa, que correspondí. Los únicos ausentes eran mi “princesita” y Dereck, en cuanto regresaron nos despedimos y tranquilice a Val diciéndole que yo y Damon escoltaríamos a las chicas a sus dormitorios, y así lo hicimos, de regreso al dormitorio de Damon, donde esa noche dormiría con él; por que a esas horas no había taxis ya y en moto con traje no me sentía agusto, además no era la primera noche que dormía con él, decidí quedarme afuera en la noche fumándome un cigarrillo, Damon se adelanto para acomodar el sofá cama donde dormiría esta noche.

Cuando termine el cigarrillo solté un suspiro al cielo y vi la silueta de una mujer acercándose a mí, me quede estático viéndola arribar.

-¿Tu eres Jeremy D´aubigne?
-Sí y ¿tú eres?- cuestione
-Una simple mensajera Jeremy
-¿De qué me estás hablando?- pedí saber.
-Toma- dijo extendiéndome un sobre rosa
-¿Qué es?- pregunte
-Mi trabajo ya termino- dijo y se dio media vuelta
-Ehhhh!!!!!- grite con la carta en mis manos y viendo partir a la misteriosa chica, me quede desorientado por unos minutos y cuando reaccione abrí la carta y la leí:

>>> Querido Jeremy, nunca en mi vida me podre arrepentir de lo que hice, tú eras el amor de mi vida y prometo recuperarlo, espero puedas perdonarme y aceptarme, espera mi arribo o noticias mías. Te quiero… Sabrina. <<<


Deje caer la carta de mis manos, y caí de rodillas, recordando todos los momentos vividos con ella, y los sentimientos que con su partida se llevo consigo…


ANDY POV.

Me dolía ver a mi mejor amigo tan triste; pero el jueves vi que se arreglaba normalmente, y su expresión era serena, me alegre de momento al verlo:

-Ey, hermano que bien que te encuentras mejor- exprese
-De eso nada Andy, solo tengo que interpretar un papel
-¿Qué?
-Lo que oyes, si mi plan funciona regresare con Val y si no…
-Si no ¿Qué Arthur?
-La habré perdido para siempre Andy
-De que hablas Arthur, ¿Que pretendes?-cuestione
-No puedo decírtelo pero me voy, quede de pasar a la casa de Deborah
-Queeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!!- grite
-Es parte del plan-dijo mi amigo elevando una ceja y saliendo de casa

Bufe y moví la cabeza cuando sentí a alguien a mi espalda, voltee rápidamente y era Vanne se encontraba lista y faltaba una hora para ir a clases, me miraba entrecerrando los ojos, me intrigo al momento y salí de dudas.

-¿Qué pasa Vanne?- pedí saber
-…Por qué pasaría algo- dijo ella haciéndose la ofendida
-¿Por qué me miras así?
-¿Cómo Andy?- dijo y pestañeando los ojos, entrecerré los míos
-¿Qué quieres Vanne?
-ding, ding, ding, ding, diste en el clavo Andy- diciendo esto se acerco a mi- Necesito un favorcito amiguis- expreso Vanne
-Jajajajajaja ves solo me hablas cuando me necesitas- fingí malestar en la voz
-…-por primera vez no dijo nada, solo me observo examinándome, me lance a abrazarla y susurrándole al oído
-¿Qué quiere?, pero te advierto que te cobrare este favor.
-Ocupo que me lleves en la tarde a tiendas a elegirle un traje a Valentino
-¿Por qué no va él?- cuestione
-Es que en las tardes…él no puede
-¿Por qué no?
-Me vas a ayudar o busco a alguien más Andy
-¿Y tus hermanos?
-No ellos no, Engel se la pasa con Viviana y Rob… sabemos como es jajá- dijo divertida Vanne
-De acuerdo, pero me lo cobro
-¿Qué quieres Andy?
-Un baile contigo el sábado
-Hecho- dijo ella
-No te adelantes Vanne, quiero un baile en frente de todo el mundo, pero solo si me llevo el titulo del baile
-¿Qué titulo?
-Si me eligen como digamos “el mejor” del baile, bailo una pieza, esa es la que quiero bailar contigo- con esto la rete, no pensé que accedería
-Hecho Andy, yo bailo contigo, enfrente de todos no me importa- afirmo ante mi mirada incrédula
-Pero quiero bailar diferente, de esa música que escuchas, y que nadie lo sepa- declare
-Mmm… de acuerdo, acepto
-Ensayaremos en mi cuarto, en estas 2 noches que quedan, ¿Te parece?
-Perfecto, ya quiero ver que tal bailas- sermoneo ella
-Bueno, eso lo veremos Vanne, nos vemos en la tarde- dije y me retire a la sala
-Andy…
-Ahora ¿Qué?
-Me llevas a la academia ¿Ya?
-Puff- resople- Bajo en 10 minutos- accedí
-Gracias amiguis.
-No me digas amiguis, suena muy gay para mí
-Dale, apúrate… amiguis- la última palabra la dijo en voz muy baja pero claro que yo la pude escuchar con facilidad

Moví la cabeza negando y partí a mi habitación, me duche cambie y en 10 minutos baje y ella ya se encontraba en mi auto esperando, sin decir nada entre y ella ya tenía su música en mi automóvil, no dije nada aunque su música no era de mi agrado empezó un sumamente pegajosa y esa se me antojo para bailar con ella.

-Esa- declare-Esa canción es la que bailaremos- dije sonriendo
-Perfecto amo esa rola es de Daddy Yankee
-No lo conozco Vanne, pero me gusto
-Bien, esa será entonces- dijo y sonrió.

De nueva cuenta la deje en la explanada, pero esta vez Valentino ya la esperaba, lo salude y me retire a mi auto me recosté en el, esperando el arranque de las clases, ninguna mujer antes me había movido tanto como ella lo hacía y no era nada mío prácticamente. Por fin las clases comenzaron y entre en ellas, a lo lejos divise a Arthur y a Deborah a su lado no lo entendía pero lo apoyaba, Ya por la tarde Vanne y yo fuimos a comprar el traje de Valentino fue un traje negro con camisa blanca de manga larga y corbata negra, un traje clásico, a Vanne le gusto y claro hizo que modelara y hasta me silbo delante de las personas, enseguida entre al probador y me deshice del atuendo, ella lo pidió en el talle de Valentino y partimos a casa.

Por la noche, ella entro a mi cuarto a ensayar los pasos de la coreografía, puso un video y me enseño con paciencia a perfeccionar cada paso de la canción, esa noche terminamos a las 2 am de ensayar, ella no daba para más, moría de sueño, así que sin más le inste en ir a dormir. Al día siguiente se repitió la rutina del día anterior y termine en la noche en mi cuarto con Vanne ensayando ese día-noche ensayamos hasta las 4 am por que ya era el día del baile, ella no descanso hasta que ambos perfeccionamos y nos coordinamos, por suerte lo logramos, ella se retiro a su cuarto y yo me quede ensayando una vez mas todos los pasos, y por primera vez en un largo tiempo quería ganar para poder bailar con Vanne.
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WENO CHIKASS ESTE BLOG CUMPLE 6 MESES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
LO PUEDEN CREER ^^ ANDO K LLORO JUJU NO TANTO ¬¬ PERO SI ESTOY ENORMEMENTE AGRADECIDA CON USTEDES DE VDD!!!!!!!!!!!!!!!




SON 77 SEGUIDORES, MAS DE 13,000 VISITAS 1000 graxs!!!!!!!!!!!!! X PERMITIRME ENTRAR EN SUS VIDAS DEL BLOGGER, HE CONOCIDO GENTE SUPER VALIOSA Y QUE APRECIO MUXO ^^




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Weno ahora premios que me entregaron y despues los k hice YO jajajajajaj xD

Primero un premio que me da ANDREE Y STRELLY ^^
Su blog: Nobody´s Perfect
http://www.strelly-andre.blogspot.com/
Graxsss x los premios chicass!!!!!!!!!!!!! pasen x su blog sus historias recien empiezan y son wenas ^^




1-Que anime te ha gustado menos? este pues no no veo anime ¬¬

2-¿Tu cantante Disney preferido? Hilary duff??? pero solo en una cancion la envidio ¬¬ nada perdida la muxaxa eligio a mymen "Kellan Lutz"

3-¿Que es lo que más echas de menos? a isaac y a ara ontan amiguis!!!! u.u

4-Una aficion que no sea el manganime: me gusta leer y escuchar musica ^^

5-¿Te gusta Mermaid Melody Pichi Pichi Pitch? eh?????????? k es eso

6-¿Luchia o Coco? Ni idea ¬¬

7-¿Has tenido algún sueño relacionado con el manga? noooooooooo!!!!!!!!!!!!

8-¿Tu mejor amiga o amigo vive cerca tuyo? mmm como a 20 minutos

9-Y por ultimo, ¿que es lo que mas te molesta de los demas blogs? Nada si los sigo es x k me gustan ^^

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Weno estos 2 premios los recibi x partida doble ^^
De parte de ANgelita ^^
su blog: ANgelita´s world

http://angelitas-world.blogspot.com/ ------> Visitenlo chicas muxos libros!!!!

*D las chicas de mas que Vampiros ^^
Sis- Monty; Eva- bubu jajajajaj xD y Aurim ^^

http://masquevampiros.blogspot.com/ ------> Noticias libros es genial!!!!!





*Decir un autor que te guste.
Stephenie Meyer, Richelle Mead, J:R Ward;mis preferidas ^^

*Nombrar un autor que detestas.
no tengo ¬¬

*El Libro que más te ha gustado es:
New moon, Frostbite y Blood Promise

*¿Que te emociona siempre?
Leer, escuchar musica

*Algo que odies.
EL maltrato a animales, la gente racista e hipocrita ¬¬

*Ahora pasa el premio a tus amigas bloggeras
Abajo las coloco a todas ^^

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Weno ahora coloco los 1eros premios que he exo x mi misma jajajajaj xD
espero k les gusten:




A todas mis seguidoras!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Mil mil graxss!!!!!!!!!!!! ^^

>>>>>>PREMIO VA PARA LAS HISTORIAS ^^ K AMO EN EL MUNDO DE LOS BLOGGERS:



*Mi Sis.- Monty ^^.- sis voy atrasada pero me encanta la forma k escribes, me encantan los guardianes mas ese gabriel es monismo animo sis!!!!!!
*Jhos- fresita ^^.- amo esa historia entre justine & gerald es de omg!!!!!!!muy beia la historia
*Tocaya ^^.-Me tienes en ascuas kiero k Helectra recupere Marc y kiero a Astro jajajajaj xD
*Vivis ¬¬.- Madre mia postiza tienes k darme mas capis de todas las historias k escribes me tienes enajenada de vdd escribe o tu sabes k pasara k8 y mi arsenal ehj
*Daly ^^.- mujer kiero ese reencuentro pobre cain :( ia kiero k vea a su bebe tan linda la historia
*Nubis ^^.-Lloro literalmente al no tener capis de este el 1er fic k me dejo O.o me encanta paraiso infernal awww lucious tan mono k pasara...
*Marianita ^^.- Otra k me deja o_o k pasa con Violet se reencuentra con su hermano Arthur ia controla sus poderes ahhhh!!!
*Janny ^^.- Como k presiento peleas por esas intrigosas no lo permitas x favor!!!!!!!!!! ahora k ia se entregaron aww
*Carla ^^ on tas???????????????? me tienes en shock mujer espero k este muyyyyy bien y k vuelvas pronto pliss
*Andree.- Aun no termino 2 historias pero amo a Dominic y la nueva k empiezas esta de wo0w!!!! ethan *O*
*Strelly.- Tambien de tantos blogs ni se ? pero complicated mi favorita escribe mujer ¬¬
*Candy y ursula.- Chikas espero k nos cuenten pero ia ese final ^^ x k le borraron la memoria ¿?

Espero k no se me haya pasado ninguna de sus maravillosas historias.....

>>>>>AHORA PARA MIS CHIKAS CON BLOGS CON NOTICIAS Y LIBROS DE O.o !!!!!!!!!!!!!!!



*Pa mis chikas españolas con su blog: Mas que Vampiros; noticias, y las paparazzis oficiales, Sis graxs x laa notas de Kellan, Eva (bubu) x la infor de rob y peliculas asi como libros y Aurim x tus magnificas traducciones
*Pa la Arandanito ^^ y la cucu ¬¬ ontas mujer? x su blog City Urban Fantasy noticias y libros buenisismos!!!!!!!!
*Pa ANgelita y su blog homonimo jajajaj xD libros de omG!!!!!!!! geniales angelita sigue asi
*Pa la loca de Maka y su blog todo de las movies y libros animo mujer!!!!!
*Pa Yummi k apenas iniciando tiene cantidad de libros k de vdd se ven sumamente interesante
*Pa mis FOxyss!!!!!!!!!!!!!!!!! pera, mona, bruja, tereso graxss xhikas x su amistad y aunk ando perdida del blog d vdd son algo importante en este blog y para mi graxsss chikas ^^
*Pa Nyx y su blog con libros recien inicia apoyenla chicas!!!!!!!!!!!!
*A Nuria e Isabella ^^ con su blog "LIbros de Ensueño" noticias y miles de libros que valen la pena pasen chikss no se arrepentiran .

Ahhhh y aunk no tiene blog y siempre ha apoyado estos premios tbm van para:
>>>>>>> KAMI ^^ <<<<<<<<<<< Graxss siempre x tu apoyo desde inicios del blog!!!!!!


Weno chikas son todos los premios van todos con muxo kariño para todas uds!!!!!!!!!!!!!
graxss de nuevo x apoyar el blog, hice el cap lo mas largo k pude y espero les haya gustado ya saben cualkier duda, sugerencia,comentario son bienvenidos simpre,
ia me pase d largo en esta entrada asi k me despido cuidensenme muxo nos leemos byesss!!!!!!!!!!!

]*Mosha*[

jueves, 1 de julio de 2010

Guardianes-Monty Cap 3




CAP 3


No, para Gabriel, nada podía dar un significado que él comprendiera a que Cassidy estuviera recibiendo directamente sus pensamientos, sensaciones, emociones y todo lo que a él se le había pasado por la cabeza en los momentos más decisivos de la noche. Directamente, y sin que él se lo propusiera, por supuesto. Algo no estaba yendo bien. En realidad, nada estaba yendo bien. Pero… una casa arde si se le prende fuego. Era algo… lógico. Ahora, aquello… Cassidy era tan sólo una humana. El que ella tuviera algún poder telepático quedaba descartado. William con su poder de Obour lo hubiera sabido nada más tocarla la primera vez.



Gabriel se decidió por el camino fácil de la culpa. Era él. Él era lo que estaba mal. Estaba fuera de control. Bien claro había quedado después de que redecorara todo el refugio subterráneo de la familia Legrende. Tras un segundo de que su cerebro procesara esa idea, su pecho se encogió dolorosamente.



Nunca hubiera querido que ella supiera lo mucho que temió por el bienestar y la felicidad de Cassidy al descubrir que su hogar, con su familia supuestamente en el interior, estaba siendo pasto de las llamas. No tenía mucha importancia que Cassidy hubiera visto cómo él se imaginaba a sus compañeros y señores entrando en el pasadizo para ponerse a salvo cuando al no llegar a sus oídos gritos de auxilio, concluyó que éstos se habrían puesto a salvo. Eso la había tranquilizado. Por otro lado, tampoco era muy relevante el hecho de que la muchacha recibiera de manera clara el mal presentimiento que se apoderó de él al no recibir respuesta alguna cuando llamó al búnker, y que ante ella se desarrollara una sucesión de imágenes del interior de la guarida vacía. Cómo él lamentablemente supo que se hallaría, sin poder evitar que esas imágenes se plasmaran en su mente. Lo que no se podía perdonar es que Cassidy hubiera tenido que ser testigo del horror y la matanza que imaginó se había llevado a cabo en el hogar. Estuviera en lo cierto o no, Cassidy no tenía por qué haber visto aquello y él se condenó por su vivida y truculenta imaginación.



-Lo siento mucho, Cassy -murmuró Gabriel vencido, apartándose.



Ella fue a acercarse pero Gabriel levantó una mano parándola en su avance. No quería que le tocase y percibiera la oleada de culpabilidad y vergüenza que le estaba atravesando. A un metro de distancia le explicó la conclusión a la que había llegado, siendo incapaz de mirarla a los ojos. Al terminar su exposición, Gabriel sintió cómo algo le rozaba la piel de los brazos que quedaba expuesta por las mangas cortas de su camiseta de algodón negra. Miró hacia su bíceps y vio cómo estaba siendo cubierto por su sudadera azul cielo. Cassidy se la había quitado y se la estaba echando cariñosamente sobre los hombros. Del mismo modo la chica le levantó el rostro, poniendo un dedo bajo su barbilla.



-Mi Briel. Mi dulce Briel. No sabes cuánto me alegra oír eso.



-Genial -bufó el chico, retirando la cara-. Soy lo único que tienes para protegerte. Soy incapaz de controlar mi ira ante ti y por si fuera poco, mi genio Obour ha decidido campar a sus anchas llenando tu cabeza con mis sangrientos pensamientos, y tú dices… ¿Que te alegras de oírlo?



Cassidy se bajó de la cama para ponerse de cuclillas frente a él y que no tuviera manera de evitar mirarla al rostro.



-Tu ira sólo ha dañado cosas materiales. Cosas que de algún modo eran mías, ¿no? -Él asintió, mirándola con el ceño fruncido. Si de esa manera pensaba consolarlo es que era tan torpe con las palabras como él-. Bien. Pues te doy permiso para destruir mis cosas materiales si de ese modo obtienes algo de paz. Y por cierto, este permiso es de carácter retroactivo. Así que no tienes por qué lamentar los destrozos. Tenías permiso para hacerlo. -En este punto Cassidy le tomó las manos que colgaban entre sus rodillas. Él trató de retirarlas pero cesó en su empeño cuando Cassidy simuló gruñir como un perro enfadado, consiguiendo que él soltara una risita ahogada-. Ahora. Me alegro de oír que todo lo que he visto se debe a que tu poder de Obour está desmadrado. En primer lugar, porque significa que no era ningún tipo de profecía o algo así. Aunque no me cuadraba mucho haberlos visto huir por los pasadizos secretos y más tarde ver cómo los… -Cassidy tragó saliva y optó por dejar la frase sin concluir-. Que fueran tus suposiciones me da una esperanza de que todos estén a salvo en algún otro refugio. Seguramente si el incendio fue provocado, ellos imaginaron que nosotros estaríamos aquí y huyeron a otro lugar, por si alguien los seguía no tráelos hasta nosotros. Con todo eso, no me preocupa lo más mínimo que estés alterado y te cueste mantener a raya tu magia. Es normal. Y cuando todo se aclare y volvamos a estar todos reunidos, volverás a tener a ese hermoso genio Obour bajo control. Mientras tanto, será nuestro secreto.



Gabriel, sentado al borde de la enorme cama redonda, volvió a bufar y, soltando sus manos de entre las de ella, se dejó caer desplomado hacia atrás, cubriéndose el rostro con ellas. Cassidy tomó apoyo en las rodillas del chico para ponerse en pie y también bufó. Parada entre las fuertes piernas de él, le vio esconderse de ella. Por un momento lo odió. Odió que cubriera su hermoso rostro. ¿Cuándo había decidido su subconsciente que Gabriel era el más apuesto de sus guardianes?¿Y desde cuando su encaprichado carácter se sentía poseedor del derecho supremo a ver ese rostro siempre que se le antojara sin que el mismo Gabriel tuviera el privilegio de tener algo que decir al respecto? “Briel no es el único que está perdiendo el control de sí mismo” pensó Cassidy cuando un fuerte enojo la vapuleó como a una niña pequeña a la que le quitan una piruleta. Si se hubiera dejado llevar hubiera saltado a horcajadas sobre él con su opulento vestido rojo y hubiera forcejeado con su enorme protector hasta lograr separar sus palmas de su faz.



-¿Qué? -le increpó Cassidy con la voz cargada de mal genio, en lugar de hacer lo que la parte malcriada de su persona le pedía.



-¿Por qué siempre que alguien tiene las palabras correctas, nunca soy yo? -se quejó Gabriel sin descubrirse-. Se supone que yo tendría que consolarte a ti. Eso y protegerte es mi deber. No el tuyo. Tú tendrías que estar histérica y aterrada, para dejar que yo sirviera de algo, ¿sabes?



Ahora era la parte divertida y traviesa de Cassidy la que quería actuar. Y actuar en el sentido más teatral de la palabra. Ponerse a gritar y sollozar para que su Briel se sintiera útil. Pero no lo hizo porque ese estado estaba demasiado cercano a ser real y temía ser consumida por el personaje a representar. Lo único que la hacía mantenerse de una pieza era el querer que Gabriel no se preocupara más por ella. “¡Hey, Cassidy! Estás creciendo” se dijo a sí misma sorprendida de estar más preocupada por los sentimientos de una tercera persona que por los suyos propios. Aunque ella nunca había sido una custodiada ensimismada consigo misma o despótica de ninguna manera con sus guardianes, tampoco es que hubiera antepuesto las circunstancias personales de éstos a las de ella.



-Quiero verte la cara cuando me hables, Gabriel -solicitó desdeñosa para sentir que se recuperaba un poco a sí misma y porque de verdad deseaba ansiosamente ver esos maravillosos ojos azules y poder comprobar que él estaba bien-. Ahora, ¡ya!



Con aire abatido y a regañadientes, Gabriel se fue incorporando hasta quedar sentado. Su cara quedó a la altura del pecho de Cassidy. Ella carraspeó con aire de cansancio y Gabriel muy lentamente fue alzando el rostro para encontrase con el de ella. En los ojos color miel de Cassidy, no había pizca del enojo o la altanería que habían sido plasmados en su voz. Por el contrario, había un brillo en ellos que les confería el aspecto de estar formados por oro líquido en movimiento. El guardián frunció el ceño algo extrañado. Creía conocer todos los gestos y actitudes que podía adquirir el rostro de Cassidy… pero aquella expresión le era totalmente desconocida. Dieciocho años con la chica. Toda la vida de ella y precisamente hoy aparecía algo desconocido. No era un mal gesto. Todo lo contrario. Era como si ante ella estuvieran a su espera una enorme tarta de chocolate, un plato de tiramisú, toda una nueva colección de vestidos pretenciosos, un baúl entero de piedras preciosas, la recopilación completa de animales de cristal de la firma Swarovski y todos los integrantes de sus bandas musicales favoritas, así como el mismísimo Brad Pitt acompañado por Matt Damon cargando consigo toda una colección de libros de literatura romántica juvenil y adulta.



-¿Estás bien? -susurró temeroso Gabriel.



Aquella expresión de repentina y absoluta felicidad era excesiva. A Cassidy le encantaba ver sus exigencias cumplidas, pero su rostro pletórico a la máxima potencia era demasiado, él sólo había cumplido una orden como tantas otras veces. No se merecía tal júbilo. Y comenzaba a sospechar que las barreras sicológicas de Cassidy le estuvieran jugando una mala pasada, tratando de protegerla de la desesperada situación en la que se encontraban. Solos y sin saber nada de la suerte que había corrido el resto.



-Sí -carraspeó Cassidy, saliendo del extraño embrujo en el que había caído.



Se había hundido en las paradisíacas aguas de los ojos de Gabriel, como si tratara de beberlas tras días perdida en el desierto. Y él tan sólo se los había escondido por unos segundos. Bueno, siempre había sido una consentida. Jamás nada se le había negado. Lo único que esta ocasión tenía de especial es que se le había antojado ver un rostro. Estaba alterada y le había dado por ahí como le podía haber dado por querer comer anchoas con chocolate. Sólo era otro de los estridentes caprichos suyos, los cuales sus consentidores padres habían fomentado a lo largo de su vida. Y la reacción normal a que se tardara más de un segundo en contentarla. “¿No?” se cuestionó a sí misma.



-Estoy perfectamente -reiteró en voz alta para convencerse-. Pero no vuelvas a… -De nuevo la necesidad de animarle a él en lugar de satisfacerse a sí misma la dominó. Tomó asiento en una de las piernas de Gabriel y le tomó el rostro antes de hablarle en voz baja-. Tú nunca necesitarás de las palabras. Y si no estoy en shock, llorando y temblando es porque tú estás aquí. Ya estás cumpliendo con tu deber. Muy bien debo añadir, por cierto.



El duende Obour de Gabriel le mandó una imagen de sus propios labios. Cassidy sonrío interpretando que eso era lo que él quería ver al centrar sus pensamientos en su boca de esa manera. Cuando Gabriel se dio cuenta de lo que ella estaba viendo en su mente rápidamente borró esa fijación de la suya propia. Cassidy no pudo evitar fijarse en los de él cuando los suyos desaparecieron de su psique. Tan rosados, tan carnosos, tan grandes que podrían cubrir los suyos por completos con su sedoso tacto… “¡¿Qué narices…?!” se reprochó Cassidy, sacudiendo la cabeza en un intento por mandar lejos el cosquilleo que había recorrido su espalda proveniente de su centro hasta erizarle los pelos de la nuca.



Un extraño sonido como un suspiro llegó a oídos de Cassidy y se cubrió la boca ruborizada al creer que ella era la que lo había hecho sin siquiera ser consciente. Cuando Gabriel la levantó al vuelo tirándola en la cama de manera brusca para girarse, quedando de espaldas a ella. Cassidy salió de su error y a punto estuvo de suspirar de verdad de alivio. El ruido provenía del mecanismo hidráulico de la puerta al abrirse. Gabriel la había lanzado tras de él para interponerse entre lo que fuera que estuviera haciendo incursión en el búnker y ella.



Frente a ellos, Hardy. Enfundado en su traje de baño O´Neill, miraba boquiabierto el lugar devastado a puñetazos por Gabriel. Rápidamente y sin moverse un paso buscó a Cassidy con sus ojos verdes ávidos por encontrarla. La muchacha yacía de espaldas, tirada de cualquier manera tras Gabriel. Hardy no pudo dejar de pensar en lo peor. Sin nadie que alejara a Cassidy del tren de mecánicas desbocado en el que se convertía su compañero cuando perdía los estribos, ésta seguramente había tratado de detenerle o aplacar su furia, recibiendo un mortal saludo del señor “no reconocería ni a mi propia madre”.



-¡Está viva! -exclamó Hardy al tiempo que se le doblaban las rodillas del alivio, cuando Cassidy, luchando duro con aquel vestido tan aparatoso logró voltearse y encaramarse a los hombros de Gabriel, se asomó para poder esquivar la espalda de éste, que ejercía de pantalla ante ella sin dejarle ver quién había entrado.



-Por poco -masculló Gabriel, sonrojándose ante el nuevo testigo de su poca capacidad de contención.



-Bueno -suspiró Hardy, sonriendo al fin-. Es más de lo que este… -recogió un amasijo de cables y plásticos del suelo y lo mantuvo colgando frente a su rostro, intentando reconocer qué había sido en sus mejores tiempos.



No pudo terminar la frase, pues saltando por la cama Cassidy llegó hasta él y le abrazó, eufórica. Recibió a la muchacha entre sus brazos y la estrechó con fuerza hasta que ella soltó un leve quejido como protesta.



-Altavoz -dijo Cassidy, achuchándole-. Creo que era un altavoz.



-Bueno, pues es más de lo que este altavoz puede decir. Eres toda una superviviente. Conozco pocos del huracán Gabriel.



-Lo soy gracias a él -reconoció finalmente Cassidy, apartándose un poco de su guardián surfista para hacerle un chequeo completo-. Si no hubiera sido por él, supongo que en algún momento habría acabado por meterme entre las llamas buscándoos.



Otro minuto más de abrazos y achuchones entre ambos y llegó el turno de las preguntas. Al parecer, Hardy había llegado minutos antes de la salida del sol. Se había materializado dentro de su dormitorio, donde pretendía darse una ducha para quitarse la sal del agua marina de la piel. Y se encontró con que todo había sido devastado. La cosa había pasado hacía rato, así que no se molestó en buscar a nadie por la casa y directamente se teletransportó a la puerta del búnker, ya que dentro le era imposible. No sería un sitio seguro de haber podio ser así. Él no era el único con el poder Obour de materializarse donde quisiera y el lugar estaba protegido contra esos posibles vampiros que compartieran su mismo poder.



No sabía nada del resto. Pero estaba seguro de que el incendio había sido provocado, así como que habían sido manos Vampirs las que habían encendido las antorchas culpables. No sabía qué querían ni qué buscaban con aquello. Pero con los Vampirs siempre era la misma historia. Eran la oveja negra de su raza, e incluso no se les consideraba parte de ella. Y era por lo que todos los demás odiaban ser llamados vampiros. Esa palabra recordaba demasiado a aquellos que habían perdido su alma tras matar a un humano y seguir haciéndolo cada vez que se alimentaban.



¿Qué conseguían con esto aparte de perder su poder Obour, si es que lo habían tenido, y sus activos y derechos como Opyer si es que pertenecían a esa alta clase? Poder. Poder físico. Era prácticamente imposible matarlos. Sólo se podía hacer si se les estacaba y después se les cortaba la cabeza o se les ponía a secar al sol. Mientras que el resto de la raza era vulnerable a una muerte violenta, como los humanos. Salvando que los vampiros tenían una resistencia mil veces mayor a los daños físicos y se curaban a una velocidad casi increíble. Era esta práctica inmortalidad la que les convertía en una mafia de sicarios fuera de la sociedad vampírica. Ellos no eran más que meros mercenarios siempre disponibles para el mejor postor. Lo que convertía la situación en algo muy espinoso. El ejército sanguinario que eran los Vampirs no tenía objetivos propios. Siempre actuaba movido por la mano de un oscuro mecenas del mundo supuestamente socializado y pacífico del resto de vampiros.



-Tenemos que salir y buscar al resto -decidió Cassidy tras el intercambio de información, en el que Gabriel puso a Hardy al corriente de lo poco que ellos sabían.



-No podemos, Cassidy. El sol ya salió -le recordó Gabriel.



-Ya. Pero Alexander puede caminar bajo el sol. Si ellos estuvieran bien… -Cassidy tomó aire para poder continuar tras el oscuro pensamiento de que precisamente ocurría todo lo contrario-, él habría venido a avisarnos. Ahora que los Vampirs se ven obligados a mantenerse ocultos por el sol.



-Como nosotros, Cassy -apostilló Gabriel.



-Briel, él puede y yo también. Mis padres pueden estar bien y no salir porque ya es de día. Pero Alex no. Si él estuviera bien habría venido a buscarme. Lo sé.



-Perfecto, Cassidy -declaró Hardy, dejando congelado a su compañero-. ¿Y qué propones?



La chica se giró entusiasmada de encontrar algo de apoyo y miró esperanzada a su guardián más predispuesto a seguirle el juego. Si alguien era capaz de aprobar algún plan loco ese era Hardy. Le encantaban. Vivía para ellos. La idea de Cassidy era salir sola a buscar a su hermano postizo. Encontrarlo y traerle con ella. Daba por sentado que tendría que estar malherido pues era la única cosa que le podría retener lejos de ella, sabiéndola ansiosa de tener noticias de él. Will y sus padres.



-Quizás esté con mis padres y Will en algún refugio. Vosotros tenéis que saber dónde están los demás sitios seguros de mi familia.



-¡Oh, sí! Pero de ninguna de las maneras vas a salir ahí fuera tú sola -gruñó Gabriel, poniéndose en pie y mirando de manera asesina a su compañero, que había estado callado acariciando la punta de la cola de caballo donde estaba recogido su pelo.



-¿Por qué no? -exigió saber Cassidy, levantándose para plantarse frente a la enorme mole de músculos tirantes que era en ese momento Gabriel. Toda rígida y con muchos aires alzó la barbilla en un gesto de altanería y desafío hacia su guardián-. El sol que brilla ahí fuera os mantiene a todos encerrados. Nadie podrá hacerme nada.



-Nadie de nuestro mundo. Pero olvidas que tú sólo eres una mocosa, hija de padres millonarios, para el resto de codiciosos humanos -gruñó Gabriel sin bajar la vista hacia ella, haciéndola sentir realmente pequeña-. Lo último que necesitamos es que te secuestren mientras caminas por ahí vestida de princesita.



Cassidy estuvo a punto de abofetearle, pero se contuvo. En su lugar, se subió de pie a la cama y con un dedo dio un toquecito en el fuerte hombro de Gabriel, quien suspirando se volteó para enfrentarla, ahora que sus caras estaban a la misma altura. La cara de Gabriel no denotaba nada más que cansancio y un liguero aburrimiento. Sin embargo, la de Cassidy estaba esculpida en piedra en un gesto feroz, dando a sus facciones de pequeña hada un matiz tenebroso.



-No eres mi padre. Eres un simple escolta. Tengo dieciocho años y yo decido si me quedo o me voy. He decidió irme y tú no tienes nada que opinar al respecto.



Un resplandor de cólera brilló en los ojos de Gabriel al recibir una dolorosa punzada en el corazón, que de inmediato también captó Cassidy por mediación del errático poder de él. Aunque ella, sumida en su propio enfado, pensó que ese pinchazo provenía de ella misma. Con calma y sin elevar la voz, Gabriel habló:




-Cierto. Sólo soy tu escolta. Pero tus dieciocho años humanos sólo te convierten en un bebé a mi cargo.



Después de tal declaración los autocontroles de ambos salieron disparados por algún respiradero fuera del búnker. Cassidy gritaba furibunda a su guardián, gesticulando con impetuosidad y vehemencia. Gabriel sólo respondía con gruñidos entre dientes mientras apartaba con sequedad las manos que Cassidy hacía volar frente a su rostro. Hardy, que no había tomado partido en el debate, se acercó a la pareja y en silencio tomó a Cassidy por la cintura, mientras ella continuaba vociferando, y la bajó de la cama. La rodeó y se interpuso entre ellos con los brazos abiertos en cruz.



-Bien. Bien. Fin del primer asalto. Por favor, retírense a sus esquinas.




Gabriel dio un paso atrás y cruzó sus enormes brazos sobre el pecho. Cassidy jadeando y acalorada hizo lo mismo, y los dos se miraron, esquivando a Hardy, con los morros arrugados desafiándose con la mirada. Hardy se llevó las manos a la goma que mantenía su larga melena rubia oscura sujeta en una coleta baja y la tensó. Señal de que se disponía a hablar y quería ser escuchado. Signo también de que iba a realizar una maniobra arriesgada o poco convencional.



-No -jadeó Gabriel, incrédulo-. No puedo creerme que vayas a…



-Cassidy tiene razón, Gabriel -se pronunció con calma, y levantó la mano para posarla en el pecho de su compañero boquiabierto y atónito-.Ya es mayor y con el sol brillando ahí fuera…



-¡SÍ! -celebró entusiasta Cassidy, cerrando su mano en un puño en gesto de victoria-. ¡Sí, sí, sí! Te adoro, Hardy.



-Y yo a ti, pequeña -le dijo al tiempo que ella se lanzaba a sus brazos, aún dando saltitos de alegría. Mientras la abrazaba Hardy le guiñó un ojo a su compañero-. Pero Gabriel tiene razón en una cosa.



Cassidy desilusionada se apartó de él y le escudriñó los verdosos ojos en busca de la objeción que mataría sus ilusiones. Gabriel, por el contrario, suspiró de alivio esperando ver por dónde saldría su compañero. Cassidy al oírle se volvió para fusilarle con la mirada.



-¿No tienes nada menos llamativo con lo que salir a la calle que este… -Hardy pensó por unos segundos, mientras con la cabeza ladeada hacia un recorrido con las manos de los pies a la cabeza de la muchacha indicando su indumentaria-, llamativo vestido?



Ella negó con la cabeza y Gabriel soltó unos de sus bufidos al descubrir cuán estúpido era el inconveniente que su compañero había pensado argumentar.



-Bueno, sólo acaba de amanecer, parecerá que vuelves de una fiesta brutal en la corte de la reina Barbie.



Hardy condujo por el codo a Cassidy hasta la puerta del refugio con sus exóticos andares haciendo que sus abdominales ondularan al aire. Gabriel fue a dar un paso tras de ellos para impedir que su compañero dejara marchar a Cassidy, cuando éste le guiñó el ojo cómplice de nuevo. Gabriel no estaba muy seguro de lo que el alocado Hardy planeaba, pero sólo tenía dos alternativas: esperar a ver qué sucedía o ponerse a pelear con los dos, y para esto último siempre había tiempo. Al fin y acabo Cassidy tenía que cruzar todo el abovedado túnel para llegar al exterior, ya que con el astro sol brillando en el firmamento Hardy no podía teletransportarla afuera.



-Ten cuidado -le pidió Hardy a Cassidy cuando estuvieron parados frente a la puerta.



-Lo tendré, te lo prometo -habló conmocionada por la confianza que su guardián estaba depositando en ella. Después, jugueteando con el aro del pezón derecho de éste, murmuró-: Ten cuidado tú también y cuídale mucho. -Desvió la mirada de los pectorales marcados de Hardy para ponerla en Gabriel, que los miraba de reojo sentado en la cama, con la barbilla apoyada en el puño y el codo descansando en su saltarina rodilla-. Va a estar muy enfadado.



-Se le pasará -la tranquilizó él con tono aburrido, y la giró para que emprendiera el camino-. Y espero que a ti también.



Antes de que Cassidy pudiera girarse para preguntarle a Hardy a qué se refería, éste posó dos de sus dedos en su nuca. El guardián ya estaba con el brazo preparado para recibir el peso muerto de la chica cuando se desmayara y parar su caída. Gabriel se levantó de un brinco y corriendo fue a su encuentro con las manos en la cabeza.



-Pero… ¿Qué has hecho? -preguntó alarmado mientras Hardy upaba a la muchacha inconsciente en sus brazos de camino a la cama.



-¿Tú qué crees?



-Pero… Pero está prohibido.

Sí, usar el “toque” con los humanos que habían sido elegidos para caminar en la noche eterna estaba total y completamente prohibido. El poder de apagar la mente de una persona, del cual disponía toda su raza excepto los Vampirs, sólo se debía usar con aquellas personas destinadas a la alimentación, con el fin de no causar una conmoción en sus vidas. Servía tanto para proteger el secreto de su existencia así como para salvaguardar las mentes humanas de tener recuerdos sobre extraños succionándoles pequeñas cantidades de su escarlata líquido vital. Como los Vampirs acababan con las vidas de sus “donantes”, este poder no les era necesario y quizás por eso les era arrebatado junto con cualquier magia de su raza o privilegio en la sociedad vampírica.



-Era esto o ver cómo discutíais durante todo el día. Y realmente, necesitamos descansar -se justificó Hardy, posando la cabeza de Cassidy con sumo cuidado sobre los almohadones de la cama redonda con tamaño de plaza de toros.



-La hubiera convencido. No era necesario que…



-Sí, seguro. O la convencías o la agotabas. No sé qué hubiera pasado primero. Pero a mí me estabais levantando dolor de cabeza. ¿Y luego qué? ¿Pasaríamos el día haciendo guardia? Porque te aseguro que en cuanto nos hubiéramos dormido aquí nuestra amiga, Sisi emperatriz, se hubiera marchado sigilosa como un jodido gato.



-Pero, Hardy. ¿El toque? Alexander nos matará. Bueno, te matará. Yo no pienso entrar en… ¡¿Qué demonios te crees que haces?!



Hardy había girado a Cassidy de tal modo que ahora descansaba sobre el estómago y él luchaba con el cierre del corsé del vestido rojo.




-Mmmm, ciertamente no lo sé, pero creo que esta cosa se abre por aquí –masculló, tironeando del broche en la espalda de Cassidy.



-No la vas a desnudar. No, no. De ningún modo -le advirtió Gabriel, apartando las manos de su compañero de la espalda de la chica e interponiéndose entre ellos.




-¿Prefieres que duerma durante cinco horas con las dichosas ballenas de ese corsé clavándosele en las costillas? -cuestionó el guardián modelo surfista, tratando de alcanzar de nuevo el cierre del vestido-. Además, no es como si fuera la primea vez que cualquiera de nosotros la desviste.



-¿Cinco horas? ¿No crees que te has pasado? Y no, eso fue hace mucho -protestó, apartando las manos de su compañero con brusquedad-. No insistas -gruñó.



Hardy se apartó de Cassidy. Fijó la miraba en los azules ojos de su compañero y con una interrogación dibujada en la cara le observó, estudiándole mientras que lentamente inclinaba la cabeza y achinaba los ojos.



-¿Qué demonios te pasa Gabriel? Te recuerdo que tanto tú como yo le hemos cambiado los pañales a Cassidy en muchas ocasiones. -Eso era cierto y sin saber por qué Gabriel se sintió sucio al recordar la extraña manera con la que se había quedado mirando los labios de Cassidy antes de la llegada de su compañero.



-Ya no es una niña -se dijo a sí mismo, pero en voz alta y firme.



-Está bien, de acuerdo -aceptó a regañadientes Hardy, al tiempo que cogía una de las colchas que no habían quedado bajo la muchacha. La estiró sobre ella y añadió-: Estás rarísimo.



Gabriel insistió en ser él quien desabrochara los corchetes y bajara la cremallera de la espalda de Cassidy. Después puso ambas manos a los lados de la cara de la chica, dejando anclada la manta al colchón, y Hardy tiró del vestido por los pies hasta que estuvo fuera. Gabriel sonrío satisfecho y se dejó caer sentado con la espalda apoyada en la montaña de cojines del centro de la circular cama, a un lado de Cassidy. Ella ahora descansaría a gusto y nadie había visto sus intimidades. Cuando con un suspiro de relajación su compañero hizo lo mismo al otro lado de la chica, Gabriel lo miró con una mueca pícara.



-¿Qué? -preguntó Hardy, molesto por su repentino cambio de humor.



-Alexander querrá matarte. Has usado “el toque” sobre la que él considera su hermana, y la has desnudado. Todo en la misma noche. Se va a poner…



-Tú me ayudaste.



-No, para nada -rió Gabriel divertido-. Yo sólo evite que la vieras desnuda.




-De todas maneras da igual. Me alegraré de que se enfade -asumió sombrío Hardy, mirando cómo sus dedos jugueteaban con el cordón de sus bermudas.




-¿Por qué? –preguntó desconcertado Gabriel.



-Porque significará que está vivo.




Al tiempo que Gabriel asentía lúgubre confiriéndole el punto a su compañero, el golpear de unos puños en la puerta resonó por toda la estancia. Como dos resortes, los guardianes dentro del búnker se incorporaron con todo su cuerpo en tensión. Intercambiaron miradas y de nuevo las dirigieron a la puerta cuando ésta fue aporreada otra vez. Hardy comprobó su reloj deportivo y alzó siete dedos para indicarle la hora a su rubio compañero.




La mansión Legrende había sido devastada en su totalidad y si los bomberos no habían extinguido ya las llamas, éstas se habrían consumido por sí mismas a esas alturas. Bien podía ser un humano muy avispado de los servicios de emergencias que hubiera encontrado la entrada a los túneles en la bodega o bien…




-¿¡Hay alguien!? -gritó una familiar voz, que hizo que ambos guardianes dejaran caer los hombros, aliviados, y se dirigieran a la puerta a toda velocidad-. ¡Si hay alguien ahí dentro me vendría bien un poco de ayuda!



Alexander. No había duda. Hardy abrió la puerta para su amigo. Era él y estaba… ¡vivo! Y lo mejor de todo era que no venía solo. Sobre su espalda descansaba alguien. Grande y de pelo castaño claro alborotado.



-¡Hey, chicos! ¿Qué tal todo? -preguntó con voz cantarina, y una sonrisa cansada en el rostro que levantaba con dificultad quien ejercía de saco de patatas al hombro de Alex.




A Gabriel se le iluminó la mirada al ver el ennegrecido rostro de su capitán y raudo fue a liberar de su peso a Alexander. Tomando con cuidado a Will lo llevó hasta la cama, donde le ayudó a recostarse.




-¿Cómo esta mi her…? -comenzó a preguntar Alexander tras abrazar a Hardy-. ¿Dónde está Cassidy?




Hardy señaló hacia el redondo lecho. Con la cabeza apoyada en el mullido centro de almohadas Cassidy parecía ser la aguja de un reloj que marcaba las seis. Cerca de ella, donde se encontraría el nueve, Will recibía un cuenco con agua tibia y una toalla de manos de Gabriel.




-Gracias al cielo se quedó dormida antes de saber la verdad -suspiró Alexander, inclinándose sobre las almohadas en el lado contrario, donde estaría el doce, para mirar el rostro plácido de Cassidy-. Tardará bastante en volver a hacerlo cuando sepa lo sucedido.



-Sí, gracias al cielo. Eso seguro -murmuró Gabriel.



-¿Qué quieres decir, grandullón?



-¡Ah! Ni caso, Alex -intentó distraerle Hardy para, cuando estuvo otra vez ensimismado en Cassidy, lanzar una mirada asesina a Gabriel-. ¿Y qué es lo que ha pasado? ¿Dónde estabais? ¿Y los señores Legrende?



Alex no contestó. Se limitaba a apartar mechones de la cara de Cassidy, ocultando sus llorosos ojos al resto. Gabriel y Hardy ante su mutismo miraron a Will. Él, con gesto de pesar, se limitó a negar con la cabeza.



-No lo lograron -musitó Hardy.




Will sólo negó de nuevo y continuó quitándose el tizne que el humo y la ceniza habían dejado sobe su piel. Gabriel apretó progresivamente los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos. Hardy se dio cuenta de este detalle y tranquilamente dio un paso lateral hacia su derecha, apartándose de él. Tras de ellos había una estantería con una única balda que había sobrevivido a la furia inicial de Gabriel. Ésta recibió el enojo del más grande de los cuatro guardianes y se partió por la mitad al recibir el amoroso puño de Gabriel. Ninguno de sus compañeros se sobresaltó, ni siquiera Hardy que estaba casi pegado a él. Por el contrario, se volvió hacia su enorme compañero, le apretó el hombro y le murmuró.



-¿Mejor?



-Para nada.



-Lástima, aquí no quedan más cosas -bromeó Hardy en un intento vano de consolar a Gabriel.



-William -susurró Gabriel para llamar la atención de su capitán, y nada más éste le miró, él ocultó sus azules ojos en la tarea de sacarse una astilla de entre los nudillos. De ese modo, con la cabeza baja, preguntó-: ¿Qué pasó?

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Weno chicas aki el cap d mi sis Monty d esta semana perdon x colgarlo hasta esta hora lo k pasa es como ia sabran me fui al estreno d eclipse a medianoxe y me pare hasta la 1pm jajajajaj xD y recien entre esto es lo 1ero k hago apenas entre a inter este cap me encanto gabriel tan lindo y como k se gustaron ^^ no creen espero comens pa mi sis y su excelente historia n_n c

Chikas mañana el blog cumple 6 meses y lo festejare el domingo con el cap k sera mas largo y algunas cosas mas graxss x pasarse x aki y apoyar siempre el blog mil mil gracias ^^ cuidensenme muxo nos leemos byes

]*Mosha*[